La importancia del entorno para un aburrimiento sano y positivo

Mucho se ha escrito ya sobre el aburrimiento de los niños como una oportunidad para que desarrollen la imaginación y el juego. Sin embargo, hoy quería darle una vuelta más a este tema porque siento que se habla siempre del aburrimiento en positivo y si afirmamos eso sin más nos quedamos un poco cojos, al no mirar ni observar bien todo el contexto.

Lo cierto es que en una sociedad como la nuestra, repleta de estímulos, hablar de aburrimiento como algo positivo es fantástico. Pero si defendemos el valor del aburrimiento en la infancia sin más es posible que nos encontremos en situaciones en las que el aburrimiento no sea tan fructífero.

¿Siempre es sano el aburrimiento? ¿O en qué condiciones debe darse para que sea un aburrimiento que beneficie a los niños?

CUANDO NO HAY TIEMPO NI PARA ABURRIRSE…

Es cierto que hoy en día vivimos en una sociedad super estimulante. Estamos todo el día entretenidos con mil quehaceres y cuando no con tecnología. Sin duda, es un cambio de los últimos años.

No hace ni dos décadas que tuve mi primer móvil… y desde luego, no hacía ni un 5% de las cosas que hacen hoy todos estos dispositivos.

Ahora todos los padres tenemos a menudo en las manos ese pequeño artilugio que es capaz de desplegar un sinfín de habilidades y que los niños aprenden a manejar rápidamente a la perfección. Es un recurso fácil que se usa a menudo en todos los momentos de espera.

De esa forma… han desaparecido en gran medida esos pequeños momentos de aburrimiento, de tener que esperarse… Pienso en los trayectos en coche sin pantallas al frente, las esperas en las consultas al médico o en cualquier otro lugar, las comidas en restaurantes… Los niños estaban más habituados a ese tipo de momentos. Por supuesto que era aburrido pero creo que, en general, se estaba más habituado a afrontarlos.

Tampoco los tempos era tan frenéticos. Los niños cada vez más viven una escalada de actividad sin fin: escuela, extraescolares de todo tipo, fines de semana repletos de actividades… ¿Cómo afrontar los momentos de vacío? Esos en los que de repente no hay nada qué hacer… Claro, no es fácil.

EL ENTORNO DEL ABURRIMIENTO

Pero como os digo… Aunque “aburrirse” pueda ser positivo en el sentido de aprender a gestionar los tiempos muertos y ser capaz de entretenerse por uno mismo eso no significa que en cualquier caso o situación sea positivo, fértil o productivo.

¿Cómo es el espacio en que se desenvuelve el niño?

Muchas veces los niños se aburren porque el entorno no es adecuado para poner en marcha la imaginación o la creatividad. Por eso es interesante revisar los materiales que tiene el niño a su alcance y ver si son adecuados para tener un juego prolífico.

1. Materiales demasiado estimulantes: Los juguetes electrónicos o a pilas, que captan toda la atención del niño, le “secuestran” la mente por un tiempo, generalmente corto, pero pasado ese momento… El niño se aburre (nunca mejor dicho) del material y lo abandona.

Son juguetes que no permiten al niño hacer gran cosa, sino que son ellos los que despliegan un sinfín de actividades. Es normal que con esos materiales de juego el niño termine por aburrirse y no saber qué hacer con ellos.

Y es difícil que un niño acostumbrado a juguetes que despliegan muchas actividades después se ponga él a realizar otras por sí mismo.

2. Pienso también en las consolas y otros aparatos electrónicos. Estos, a diferencia de los juegos a pilas, no suelen generar que el niño los abandone, aunque si colocan al niño en tal nivel de estimulación que al dejarlos es incapaz de bajar revoluciones y encontrar qué hacer. Por decirlo de una forma muy llana… ¿Si la mente está acostumbrada a ir a 1.000… ¿Cómo entretenerse a 5 por hora? No es fácil, sin duda.

Espacios fértiles en ideas

En un espacio totalmente vacío y blanco… ¿Qué se puede hacer? Está claro que siempre podemos estirarnos en el suelo y dejar volar la imaginación, pero hay que reconocer que va a costar mucho más entretenerse o encontrar qué hacer.

Por supuesto que un espacio blanco y yermo es una exageración pero es una forma de poner el énfasis en la importancia del espacio.

Para que un niño pueda ser creativo, desplegar su juego, sus intereses… es necesario que el espacio sea interesante. Que tenga acceso a él, que pueda tocarlo… que pueda manipular sus elementos… Es por eso que Simon Nicholson, quién desarrolló la “Teoría de las partes sueltas” defendía que el grado de creatividad de los niños era proporcional al número de variables que hubiera en el ambiente.

Es decir, a más materiales y elementos haya en un espacio, que se puedan mover, agrupar, separar, etc. mayor será el grado de inventiva de los niños.

En la misma línea, Loris Malaguzzi creía que si partíamos de una concepción del niño como un ser creativo, competente y capaz íbamos a crear ambientes que reflejaran esas capacidades.

Por eso, cuando están en casa y dicen con frecuencia “me aburro” miremos el espacio y asegurémonos que es un ambiente con el que pueden interactuar, que hay materiales para manipular, para construir sus mundos, sus propias historias…

Mención especial a la naturaleza

Quiero hacer especial mención a la naturaleza porque siento que los espacios al aire libre y más naturales son ricos en “partes sueltas” y de cosas interesantes para descubrir y experimentar. Es por ello, que ahí fuera, aunque en un principio puedan aburrirse… siempre encuentran qué hacer.

Os pongo un ejemplo que estamos viviendo últimamente y me parece que ilustra bien lo que quiere decir.

Hace ya días que al terminar la escuelita, al mediodía, los peques desean ir a una riera que hay cerca. Están completamente entregados a lo que ahí descubren. Hay un montón de piedras, hierbas y cañas. Incluso trozos de azulejos y tochos…

Cada día inventan nuevas historias ahí. Hoy cocinaban con todo ello y parecían prehistóricos cada uno con su hoguerita. Otras veces juegan a que sierran todos esos elementos, los transportan de aquí para allá…

Tengo la sensación de que, al menos para Terrícola, es el mejor momento del día. Un momento en el que puede manipular el entorno y ser creativo con él.

A más espacios de tiempo libre, paradójicamente, hay menos aburrimiento

Al contrario de lo que podría parecer… menos actividades igual a menor aburrimiento.

Por lo menos, en mi experiencia, he observado que a más actividades hacen los niños y menos tiempo libre tienen… más les cuesta después estar con ellos mismos, sus deseos y necesidades y ponerse a jugar, crear o hacer alguna actividad desde su voluntad propia.

Es un poco lo que sucede después de mirar pantallas o aparatos tecnológicos… Si nuestra cabeza no para y va muy rápido… cuesta mucho más situarse en un tiempo más lento y encontrar qué hacer.

En cambio, si procuramos tiempos tranquilos, ya sea en casa con espacios bien preparados o en la naturaleza… conectar con uno mismo y dar rienda suelta al juego, o a creaciones propias o a sentarse relajadamente sin más suele ser mucho más sencillo.

ENTONCES, ¿ABURRIMIENTO SÍ O NO?

Ya para ir concluyendo… me gustaría acabar remarcando que cuando hablamos del aburrimiento en positivo, como una tierra fértil en la vida del niño, de la que pueden florecer estupendas ideas y juegos, es necesario que el entorno sea adecuado y que el niño tenga libertad para poder salir de esa situación.

Por el contrario, como ya remarca Heike Freire en su Elogio a la Pereza, si estamos obligando a los niños a atender cosas que no le interesan en absoluto o está en un espacio en el que no puede realizar absolutamente nada… vamos a estar ante una situación de aburrimiento terrible que puede desmotivarle en muchos ámbitos.

Con todo ello, lo que yo quería transmitir en este artículo es que no usemos la frase “aburrirse es bueno” tan a la ligera. Seamos capaces de distinguir entre un aburrimiento fértil y creativo de las situaciones que condenan al niño a un aburrimiento negativo e infecundo.

Quienes estamos acompañando niños día a día, como padres y educadores, procuremos que tengan espacios, materiales y libertad para poder afrontar ese aburrimiento de forma fructífera. No declinemos esa responsabilidad por el mero hecho de que “aburrirse es sano”.

Un abrazo,

Clara

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2 comentarios sobre “La importancia del entorno para un aburrimiento sano y positivo

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