¿Vale la pena ir a una escuela alternativa o libre? ¿Aunque sólo sea los primeros años?

En la actualidad la mayoría de escuelas alternativas o libres solo abarcan hasta los 6 años de edad, etapa en que la escolarización no es obligatoria y, por lo tanto, los proyectos educativos alternativos tienen más flexibilidad y oportunidades de supervivencia.

Eso implica que muchos niños van a vivir el cambio de una escuela más alternativa hacia una primaria más convencional. Y muchos padres nos preguntamos si ese cambio es “traumático” o no, si vale la pena llevarlos si tarde o temprano van a acabar en el sistema habitual.

Matizo que uso la palabra “escuela alternativa” para englobar a distintos tipos de escuela que tienen como común denominador el respeto por la forma de ser de cada niño, sus procesos, su ritmo de aprendizaje, etc. Sería un debate extensísimo hablar aquí de las distintas tipologías de escuelas alternativas.

Quiero hablarte de este tema desde mi propia experiencia, desde lo que yo viví y sentí. Desde lo que supuso para mí ir a una escuela que, por aquel entonces, rompía moldes y cómo fue el cambio hacia una escuela mucho más convencional.

Para ponerte en situación te cuento que mi estreno con la “escolarización” fue en una escuela genial, en la que se respiraban aires de cambio. Estaba al frente Carles Parellada (si no le conoces te recomiendo buscar información sobre él y sobre la pedagogía sistémica, es una maravilla) quién lideró un proceso de transformación en una escuela pública convencional.

Recuerdo que las clases estaban estructuradas por rincones: teníamos un tobogán en clase, una casita, una tienda, una biblioteca en el altillo, sofás, teatro, mesas para pintar y crear, fogones para cocinar cuando salíamos de excursión… en la escuela había gallinas y grandes telares en los pasillos.

Escuela libre 1 Es una foto pésima… de los ’80, jeje, pero se ve el tobogán, el altillo, una polea arriba… Soy la de la coleta rubia, jeje.

Los días empezaban con una “rotllana” (haciendo un corro) en la que cada uno podía expresar o contar lo que quería. Y hacíamos psicomotricidad cuando nadie sabía ni pronunciar la palabra, jeje.

Pero lo que había o no había realmente no es lo importante. Creo que lo fundamental era que se respetaba a cada niño en quién ya era, nunca se obligaba a nadie a hacer algo en concreto, la gran parte del tiempo era juego libre, que cada uno aprovechaba como creía mejor (incluso niños que venían de familias desestructuradas aprovechaban el tiempo para dormir, suena fuerte, pero es lo que necesitaban).

Me recuerdo plenamente feliz ahí, en ese lugar.

Pero mi familia se mudó y acabé en un lugar bien distinto. Una escuela 100% convencional dónde se buscaban los resultados académicos, se fomentaba la competitividad y las horas transcurrían pegados a una silla y un pupitre.

Francamente, fue un cambio brusco. No olvidaré jamás el primer día de clase, pasar de actuar libremente a estar sentada en un pupitre todas las horas del día (salvo el recreo, claro) me causó gran impresión. También el comportamiento y forma de relacionarse era distinto entre los niños. Al poco me adapté e hice mi grupo de amig@s, pero ahora, de adulta, reconozco lo distinto que fue ir a uno y otro lugar.

escuela tradicional

No quiero extenderme mucho más en las diferencias entre escuelas, solo era para que os pudierais hacer una imagen mental de cómo era cada una y comprender el cambio que viví.

EL CAMBIO DE UNA ESCUELA ALTERNATIVA A UNA CONVENCIONAL

Como ya sabrás y lo he dicho al principio del artículo también, el gran volumen de escuelas alternativas se encuentra en la franja de edad 1-6 años. Después, cuando empieza la etapa de la escolarización obligatoria las opciones caen en picado. Incluso en las escuelas tradicionales, parece que al llegar a la primaria se acaba todo el discurso más próximo al niño o respetuoso y de golpe empiezan los libros, los deberes y demás. Así que, irremediablemente, al menos de momento, muchos niños viven ese paso hacia un sistema más convencional.

En un montón de charlas y jornadas de puertas abiertas de escuelas alternativas he oído esta pregunta de parte de los padres. “Muy bien, me encanta vuestro proyecto, pero ¿a los 6 años qué? ¿Cómo va a vivir mi hijo el cambio a un sistema convencional, cuando se acabe esta escuelita tan chula?“.

Y la respuesta siempre suele ser la misma. Que como los niños han ido durante el primer septenio a una escuela respetuosa (etapa en que se sientan las bases de la personalidad)… están bien preparados para pasar a una primaria tradicional sin problemas y adaptándose estupendamente.

A mí estas afirmaciones, partiendo desde mi experiencia propia, siempre me han chirriado. No es que no crea que esos niños estén bien preparados para afrontar el cambio, pero sí me parece que partiendo de esa concepción podemos quitarle importancia a ese paso, que no deja de ser un cambio brusco o no deseado, al menos en muchas ocasiones.

Por supuesto, cada niño es un mundo y lo encajará de forma distinta, no hay reglas generales ni fijas, pero sí creo que minimizando ese paso podemos restarle la importancia que tiene o no estar atentos o abiertos al sentir del niño.

PERO SÍ VALE LA PENA IR A UNA ESCUELA ALTERNATIVA…

Sin embargo, no quiero dar la sensación de que no valga la pena ir a una escuela “libre” o “alternativa” mientras se pueda. Todo lo contrario. Siempre que me han preguntado si hubiera preferido no vivirlo… mi respuesta ha sido la misma: no cambiaría esa experiencia por nada del mundo. Lo único… es que ojalá hubiera podido ir siempre a un lugar más respetuoso.

escuela alternativa

El verano pasado tuve la suerte de conocer a Celeste Vaiana y poder charlar con ella sobre la escolarización, tipos de escuela y demás. Y me dijo algo que arrojó luz a mi experiencia y que quiero compartir contigo.

Me dijo que sí, que puede que el cambio sea duro, o que nos marque… pero lo bueno de haber ido los primeros años a un lugar en el que respeten al niño, su autonomía, sus deseos, en el que haya conexión con la familia y en el que se pueda aprender sin prisas y sin imposiciones es que ese niño puede crecer y desarrollarse tranquilo, sin presiones, sobretodo en una etapa en la que no puede verbalizar ni explicar muchas cosas de las que siente o que le suceden. De esa forma, evitamos que se queden grabadas en su cuerpo, en su inconsciente, y sin ser nombradas.

El cambio hacia una escuela convencional puede impresionar más o menos a un niño, depende de cada forma de ser, pero lo bueno es que cuando se sienta presionado, que el profesor impone el conocimiento, que se fomenta la competitividad o que sólo se evalúan los logros pero no los procesos… ese niño va a poder verbalizarlo, podrá llegar a casa y decir esto me gusta o no me gusta, me siento mal con ese estilo educativo (o no)… y los padres podrán acompañar esos sentimientos de la mejor forma posible, evitando que pasen de largo sin haberlos podido hablar, sin ponerle palabras.

En cambio, un niño de 3 años (o más pequeño aún) no puede hacer eso. Si se siente presionado o poco respetado en una escuela tradicional difícilmente va a poder verbalizarlo como si tuviera 6 o 7 años. Así que… si te preguntas si vale la pena ir a una escuela “libre”, “alternativa” o lo más respetuosa posible, aunque sea por un periodo corto… mi respuesta es SÍ, vale la pena:

– Sí porque todas las experiencias que vivirán serán un tesoro que queden para los peques.

– Sí porque a más pequeños son más vale la pena estar en escuelas que respeten sus ritmos y necesidades. Es la etapa en la que están configurando su personalidad.

– Sí porque harán el cambio hacia otro tipo de escuela estando más maduros, seguros de sí mismos, con capacidad de exteriorizar y verbalizar aquello que les disgusta.

Sí porque haber recibido una educación viva y cercana a sus necesidades les dejará la huella de que eso es posible, de que un día lo vivieron, de que un día fueron respetados. En ellos permanecerá la esperanza de que otra educación es posible y, desde ahí, creo (o al menos deseo) podrán luchar por ese cambio el día de mañana, cuando tengan hijos o niños alrededor.

Esta es, al menos, mi experiencia. Pese a que pasé la mayor parte de mi educación en una escuela “convencional”, lo vivido durante los 7 primeros años me dejó un tesoro en las manos del que ahora, creo, también puede disfrutar el peque.

Seguro que muchas otras personas tendrán vivencias distintas a la mía pero creo que, en la gran mayoría de casos, respaldan esta idea de que vale la pena ir a una escuela que respete a los niños en su forma de ser, en sus ritmos e inquietudes, aunque solo sea durante los primeros años.

Un abrazo,

Clara

 

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53 comentarios sobre “¿Vale la pena ir a una escuela alternativa o libre? ¿Aunque sólo sea los primeros años?

  1. Me encanta siempre todo lo que publicas. Ahora que estoy en el momento de los 3 años y te leo, me pregunto: y tú por qué no escolarizaste en una escuela libre? “Simplemente” por estar más tiempo con tu hijo y no perderte nada de él?

    • Hola Yolanda, muchas gracias, me alegro que te guste el blog.
      Pues no escolarizamos este año al peque (que es cuando tendría que haber seguido P3) por varios motivos… el principal que no le veíamos preparado, apenas quería quedarse un rato con los abuelos. Y me alegro de haberle respetado porque de los 3 a los 4 ha hecho un cambio enorme y ahora está agusto sin mí el tiempo que sea. Tampoco teníamos ninguna alternativa cerca que realmente nos convenciera y como a mí me apetecía también seguir un año más juntos… así seguimos. De todos modos, asistimos a un grupo de crianza respetuosa, en el que compartimos con otras familias y niños varias veces por semana. Un abrazo guapa! Clara.

      • Hola,

        Tengo un niño de 4 años y no lo hemos escolarizado. Hablas de un grupo de crianza varios días a la semana. ¿De que grupo se trata? Estoy interesada en que pueda jugar algunos ratos con otros niños.

        Un saludo y felicidades por tú blog

        • Hola Maribel. Nosotros vamos a un grupo en el que compartimos mamás y niños las mañanas y está en la provincia de Barcelona. ¿De dónde eres? Desconozco si hay alguno por tu zona, en general son iniciativas que parten de los padres, pregunta si hay alguno por donde vives o puedes crear uno con familias en la misma situación. También en los foros homeschoolers se organizan encuentros con las familias. Un abrazo y gracias por comentar. Clara.

  2. Hola llevo tiempo que leo tu blog y la entrada de hoy me a hecho pensar yo vivi una experiencia parecida a la tuya….pero pienso que la educacion hay que acompañarla desde casa…conozco a mucha gente que piensa como nosotras lleva sus niños a una escuela poco tradicional pero luego en casa no comulgan, creen que por llevarlos a un cole hippy ya esta y yo creo que hay mucho trabajo en el hogar

    • Por supuesto Melissa. Tienes toda la razón. De hecho… el hogar es más importante que la escuela incluso. Si los padres no creemos en esos valores, no respetamos sus ritmos, su personalidad, etc. de poco va a servir, pues el ejemplo es más importante que lo que decimos. Para mí una escuela respetuosa es la mejor opción, pero no significa que esté todo hecho por ir a una escuela así, por supuesto. Un abrazo guapa.

  3. Hola Clara. Es una pregunta que me hacen muchas veces. Incluso yo misma me la hago. Mis hijas van a una escuela Waldorf. La mayor pasará el curso que viene a primaria, y estamos muy contentos con lo que hemos vivido estos dos años en infantil. Ella empezó en una escuela pública “tradicional” y tuvimos una experiencia muy dura. Cuando empezó en el cole donde está ahora, no sabíamos si seguiría en primaria. Tampoco me importó. Pensamos que al menos esos dos años eran un “regalo” que le hacíamos. Le regalábamos dos años de infancia sin prisas, con amor, abrazos y juego en lugar de fichas, filas y gritos. Va a hacer también primaria, y en secundaria ya veremos, porque esta escuela no tiene ESO. Mi familia y mis amigos me preguntan cómo se adaptará al instituto. No lo sé. Tampoco sabría responder si fuera a una escuela “tradicional”, quién me garantiza que el cambio al instituto sería más fácil desde otra escuela. Lo que pienso es que estos años se está formando y convirtiéndo en una niña con recursos y soporte emocional para afrontar lo que venga. Lo que vivimos cada día es importante, vamos a disfrutar del camino y no pensemos tanto en lo que vendrá, porque no podemos anticiparlo. Un abrazo

    • Muchísimas gracias por tus palabras Raquel, me ha gustado leerte. Es así, no sabemos lo que vendrá… pero a mayores sean más asentada estará su personalidad y más recursos tendrán para asumir los cambios y los contratiempos. Además a esa edad, por supuesto, ya hablan y se puede establecer una comunicación para hacer la adaptación lo más llevadera posible. Un abrazo fuerte guapa! Clara.

  4. Gracias por este post. Gracias por compartir estas reflexiones. Por destacar la flexibilidad de los peques y su capacidad de adaptación pero sin menospreciar el posible cambio que cada cual lo sentirá a su manera. Y qué sabias las palabras de que cuanto mayor sean, mejor podrán verbalizar sus sentimientos y necesidades. Estamos ahora en la búsqueda de coles y lo que ello implica (uno respetuoso está lejos de casa, pero si pudiera entrar, ya veríamos luego logística) y también considerando que si falla esa logística, pues seguimos en casa (como en tu caso, mi peque por ahora sigue necesitándome y le prometí que ahí estaría el tiempo que me necesitase. Promover su autonomía pero acompañándole). Lo dicho, muchas gracias por estas palabras

    • Gracias Waira. Me alegro si te he podido ayudar en algo. A veces sólo con sentir que no andamos solos el mismo camino ya es mucho, ¿verdad?

      Espero que encontréis la escuela que mejor se adapte a vosotros y que podáis seguir disfrutando juntos el tiempo que necesitéis. Un abrazo muy fuerte, Clara.

  5. Hola Clara!
    Por suerte cada vez hay más colegios “tradicionales” que se suben al carro de las pedagogías alternativas.
    Personalmente me costó muchísimo elegir uno. A la mayor la llevé a una escuela libre, a grupos de crianza… Y finalmente a una escuela “tradicional” que de tradicional tiene poco. Y va encantada. Creo que el problema era mio.
    La pequeña quería ir al cole, como su hermana. Ni adaptación ni nada. Entrada a medio curso y más feliz que una perdiz.
    La escuela tradicional ya no es lo que era hace años.

    • Muchas gracias por comentar Laura. Por supuesto, cada vez más escuelas están haciendo este proceso de cambio y me alegro mucho!
      Pero creo que aún hay muchísimo trabajo por hacer. Hoy mismo me ha comentado una amiga que conoce una niña que va a P3 a quién la maestra ha recomendado repetir recurso, por no alcanzar los conocimientos mínimos necesarios en P3. Me he quedado perpleja.
      En fin, espero que poco a poco se vayan movimiendo los cimientos de la educación. Y me alegro mcuho que tus nenas puedan ir a una escuela en la que estén tan a gusto. Abrazo!! Clara.

  6. Hola, me ha sido muy muy útil tu post. Muchas gracias por compartir tu experiencia. En mi caso mi hija de 2 años va ahora a una guarde alternativa y ya estoy buscando cole para el año que viene. Es de diciembre, y la veo muy pequeña y para nada preparada para adaptarse a los coles tradicionales (buscamos públicos o concertados por tema económico). Me estaba planteando dejarla más tiempo en la guarde hasta los 6 años, y tu post me ha ayudado a aclararme las ideas, era esa precisamente una de mis dudas. Así que otra vez, muchas gracias. Un abrazo

    • Me alegro de haberte ayudado y que la peque pueda seguir hasta los 6 en una escuela que la acompañe en su crecimiento, respetando sus ritmos y necesidades. Un abrazo guapa. Clara.

  7. ¡Hola Clara! Interesantísimo el artículo, como todos los que publicas. Gracias por tu blog.

    En la línea de lo que comentaba Laura, creo que al hablar de las escuelas “tradicionales” hay que distinguir entre las privadas y las públicas. Al menos desde mi experiencia con nuestra peque (que acaba de cumplir un añito y lleva desde los 7 meses en la escuela), las “escuelas tradicionales privadas” son de lo más tradicional en el peor sentido del término, de las que dejas al peque en la puerta y no puedes entrar a ver cómo hace fichas. En cambio, en las “escuelas tradicionales públicas” hay maestras muy innovadoras que emplean elementos de pedagogías “alternativas”, respetan los ritmos, están abiertas a las familias… Con las limitaciones por ser un centro oficial. Y varía muchísimo de unas a otras.

    Las “escuelas alternativas” son necesariamente privadas, como muy bien dices, por la libertad de actuación. Dejando al margen las dificultades “logísticas” que le puedan suponer a la familia (para nosotros, ser más caras y con horarios más reducidos), esto abre otro debate gordo: ¿fomentar lo público o lo privado?

    Nuestra experiencia, tras visitar y valorar opciones de todos los tipos, es que la peque y nosotros estamos encantados y somos felices en nuestra escuelita pública. Tiene sus carencias, y se nos cae la baba y hasta nos da envidia cuando vemos o nos cuentan lo que hacen amigos en sus “escuelas alternativas”. Pero ahora ya, aunque pudiéramos cambiarnos (que creo no es el caso), creo que no lo haríamos.

    Entiéndase que esta clasificación es muy basta y generalista, y por tanto imperfecta e incluso errónea a veces. Hay muchas excepciones y matices.

    Gracias otra vez, no dejes de enseñarnos cosas. ¡Un abrazo!

    • Gracias por comentar Mario.
      En el artículo hablo de “escuelas alternativas” en general, sean públicas o privadas. Por mi cualquier escuela que sea respetuosa con las necesidades y ritmos de los peques, que incluya procesos de adaptación (que serán distintos para cada niño), etc. ya está genial. Uso “alternativa” por distinguir este tipo de escuela del resto.
      Es cierto que están habiendo cambios pero, en general, creo que aún hay mucho camino por recórrer tanto en los centros públicos como en los privados (por ejemplo, mientras no haya una ratio más baja de alumnos por cada profesor… iremos cojos por más métodos chulos que usemos). Pero poco a poco, hay que ser optimista.
      Me alegro mucho que tu peque vaya a un centro que os guste, en el que os sintáis cómodos y que cuiden a vuestra peque tan bien. Un abrazo, Clara.

  8. Que maravilla esa escuela tuya!! Ese tobogán se ve maravilloso al igual que el aula, que suerte, ojalá hubiese vivido yo algo así, mis recuerdos de preescolar no son muy agradables, recuerdo un cuadro de un pasillo, el parche oscuro de mi profe (sí, tal cual) y su seriedad y no tener ni un juguete!! Bueno, en el cole al que llevo a mis hijos son poquitos alumnos y son respetuosos con ellos, pero aún se nota que mantienen ciertos convencionalismos como el tema de las fichas…bueno, la profe de mi hija de 3 años casi no hacen y aprenden de otra manera.
    Ayer vi en un blog un cole de un colegio rural agrupado, en el que aprenden jugando, hay una media de 12 alumnos y salen al campo y a jugar a menudo, incluso les tienen botas de agua para cuando llueve o es invierno. Me quedé alucinada, que maravilla, me imagino que la escuela libre será similar.
    Bueno, un saludo.

    • Gracias Marta. Sí, la verdad es que era una maravilla, soy consciente que fui muy afortunada.
      Qué pena que tú tengas esos recuerdos… pero me alegro que tus peques vayan a un cole más en sintonía con los peques.
      Sí, ahora cada vez hay más iniciativas preciosas, que comprenden que el aprendizaje tiene que pasar por la propia vivencia, con ratios de alumnos más bajas, etc. A eso se refiere “escuela libre” sí, aunque es una palabra que no me acaba de gustar porque cada proyecto puede ser tan distinto el uno del otro… en cambio siento que con “alternativo” englobamos a todos aquellos que se salen de lo “tradicional”. Un abrazo guapa!!!

  9. Hola! muy buena la nota! Te comento que somos un grupo de familias de buenos aires, argentina, que llevamos adelante un proyecto de escuela diferente, fuera del sistema, una “escuela alternativa” como uds lo llaman. Nuestra idea escomenzar con los niños bien pequeños para luego ir formando el espacio a los niños a partir de 6 años, junto con los padres que ya vienen viviendo esta experiencia. Asi que en unos años tendremos lo que seria un nivel primario de niños en situación de aprendizaje libre, no directivo, respetuoso, etc. Cuando quieran compartimos mas de nuestra experiencia. Saludos!

    • ¡Qué bien Pablo! Me alegro mucho, qué maravilla. ¿Cómo se llama la escuela? ¿Tenéis web? Y le echo un vistazo!
      Un abrazo y mucho éxito en esta iniciativa! Clara.

  10. Genial post.
    Mi hijo va a una escoleta libre tendría que estar cursando p3 y el problema que veo que voy a tener es que a los 6 los coles apenas tienen plazas libres, ni las ofertan, y es un problema que empiezan a encontrar las familias que finalizan el proyecto…

    • Gracias Vanesa!
      Sí, entiendo lo que dices, eso de las plazas es una gran preocupación… Para mí (y hablo sólo por mí eh?) vale más la pena ofrecerle lo que creo mejor ahora. Eso es algo que ya tendrá de por vida. A los 6 años… ya veremos. De aquí 3 o 4 años quizás si hay plaza, quizás hay un proyecto nuevo, o la dirección de una escuela “tradicional” ha cambiado y se empiezan a hacer las cosas de forma distinta… es que es algo que no sabemos, pero lo que sí sabemos es cómo están hoy los peques. Un abrazo guapa!

  11. Lo viví exactamente igual que tu hace 33 años. De la escuela soñada a la escuela rígida. De mi maestra Eva a una señora (la maestra) llamada Carmen que siempre parecía molesta. En lo personal no me costaba estar sentada, ni escribir, ni sumar… creo que cognitivamente estaba preparada para dar el paso a la primaria. Lo que me afectó fue que ya no habia descubrimientos, ya no había que dar una vuelta a ver cómo amaneció el huerto, ni podíamos recoger mandarinas, ni ver el taller de carpintería en el que arreglaban nuestros juguetes y muebles escolares. Y lo siguiente es que la socialización era un misterio que tardé en descubrir. No desayunabamos juntos, ni teníamos una casa para disfrazarnos y jugar a las señoras. Así que primer y segundo grado fueron oscuros. Te aseguro que aprendí a leer, tenía algún amiguito e iba a la escuela tranquila, pero era raro. Mi vida escolar cambió cuando los descubrimientos y la socialización volvieron, pero esto fue fuera de la escuela. Mi madre encontró un grupo scout y eso fue una especie de educación alternativa, una vez por semana, que permeó positivamente mi escolaridad. Yo tengo buenos recuerdos de la educación que recibí en general, pero no cambiaría jamás mis recuerdos y experiencias entre los 4 y los 6 años en mi preescolar Trinicolor en Caracas, Venezuela. Años mas tarde, mi mirada profesional como psicóloga, y como madre, tiene muy presente esa experiencia.

    • Gracias Rosario, me ha encantado leerte.

      Tienes razón, son experiencias muy similares. Yo también siento que lo vivido esos años me ha impulsado a tener otra mirada y buscar otros caminos para criar y educar. Así que ese es el regalo que tenemos ahora y que podemos expandir.

      Vale la pena apostar por una educación distinta, vivencial, empática… y ojalá todos los niños puedan tener acceso pronto a este tipo de educación.

      Me ha encantado leer lo de que te ayudó ir a los “scouts”, una buena idea para tener un aprendizaje más vivencial y despertar la curiosidad en los niños.

      Gracias por comentar. Un abrazo, Clara.

  12. Hola! Me encantó leer tu publicación porque este ciclo escolar inicié un proyecto de educación alternativa y holística con mi grupo de primer grado (6 y 7 años) en escuela oficial, donde los niñ@s aprenden felices mientras conviven, desarrollan su pensamiento lógico con diferentes tipos de juegos y disfrutan su creatividad a través del arte. Son 26 alumnos y cinco equipos para que cada media hora respiren profundo, descansen y cambien de actividad. Dependiendo del proceso y de la experiencia del día a día, dedicamos 20 ó más minutos para ejercicios especiales de relajación-concentración. Los niñ@s han ido aprendiendo a expresar verbalmente sus emociones básicas y a utilizar la energía de cada una de ellas para su propio beneficio… Al pricipio del Proyecto tuvimos algunos problemas con padres de familia que querían clases tradicionales con mesabancos en hileras, planas de letras y “disciplina militarizada” (dos de ellos se llevaron a sus hijos a otros planteles) El proyecto se ha convertido en una “caja mágica” que diariamente nos da sorpresas muy gratificantes. Reconozco que este cambio no sería posible sin el apoyo del Director de la Escuela, padres de familia, mi hijo, su esposa y dos de mis hermanas, especialistas en pedagogía y psicología; dispuestos todos ellos a colaborar al 100%. Yo tengo más de treinta años en el magisterio y este proyecto surgió para cerrar con broche de oro antes de jubilarme debido principalmente a mi nieto para quien queremos aprenda en una escuela libre. Gracias a El el grupo se ha convertido en una gran familia en donde los niños se refieren a nosotros por nuestros nombres o como “Nana” (abuela) tía o tío.
    Tu experiencia con los dos tipos de escuela me motiva a continuar aunque me duele que en tercer grado posiblemente enfrentarán un cambio drástico. Estoy muy interesada en todo lo que pueda aprender de tus estrategias… Sé que cuento con tu apoyo y desde Ya, te agradezco infinitamente. Con admiración por tus experiencias en escuela libre y por la proyección que ahora tienes en tu blog. Con cariño: MaryC ciudad de Tecate, Baja California, México

    • Gracias MaryC por tus palabras.

      Me alegro que estés llevando adelante un proyecto de este tipo, qué afortunados esos niños y tu nieto. Espero que sigáis adelante con mucho éxito y que sigas contando con el apoyo de toda la comunidad pedagógica.

      Cualquier avance para que los niños sean respetados en quienes son, con tiempo, valorando sus diferencias, etc. es para mí una buena noticia. Así que espero que seguiáis avanzando.

      Un abrazo fuerte, nos vemos por aquí, Clara.

  13. Clara, he leido tu escrito gracias a que una madre de familia de la Escuela Primaria en la que tengo el honor y la gran responsabilidad de ser el director me lo ha compartido. Atendemos niños y niñas de 6 a 12 años de edad, pertenecemos a una red de Escuelas Alternativas en las que desafortunadamente somos la única escuela pública, en México, en la que un Proyecto Alternativo se lleva a cabo de manera planeada y consciente. (Las otras escuelas ,que no son muchas, son particulares) Nuestro Proyecto tiene como base la pedagogía del maestro francés Celetin Freinet, aunque por suspuesto, las ideas de Freire, Piaget, Vigostky entre otros, son tomadas en cuenta.
    con tu escrito reafirmo mi postura de que una educación alternativa es más que necesaria, aunque haya quienes vean esto como un peligro para sus intereses. Los niños y niñas requieren de espacios escolares donde se les trate con respeto, donde tengan voz y voto para proponer, para decidir, para denunciar; donde puedan convivir en el cobijo de reglas claras que les ayuden a regular poco a poco su conducta, donde se sientan importantes, aceptados y queridos con todo y sus diferencias muy particulares. No quiero extenderme más, solo agradezco a la mamá que me envió este mensaje y a .ti por haberlo escrito y compartido. Finalizo diciendo que el trabajo en una Escuela Alternativa no es nada fácil, exige mucho tiempo y trabajo y no todos los docentes tienen la disposición para entrar en un proyecto de este tipo, ni las condiciones que el gobierno pone son las ideales para fomentarlos.

    • Muchísimas gracias por comentar Luis Carlos. Te felicito por seguir adelante con ese proyecto tan bonito. Seguro que ser la única escuela pública del país que promueva y trabaje en un proyecto alternativo y respetuoso no es nada fácil, felicitaciones por abrir ese camino en Méjico.
      Tienes toda la razón que son proyectos que exigen mucha implicación de los profesores, de las familias y de toda la comunidad educativa. Y los gobiernos de momento no dan más medios (se necesitan muchos más profesores para poder cuidar a los niños como se merecen y que no les vayamos perdiendo por el camino). Pero yo tengo la esperanza de que a más personas hayan como tú trabajando en esta línea y más familias reclamen cambios… algún día estos proyectos sean una realidad generalizada en muchos lugares.
      Gracias de nuevo por hacer esa labor. Un abrazo, Clara.

  14. Hola!, gracias por tu artículo, lo primero.
    Yo estoy convencida de que quiero llevar a mi hijo de dos años, quizá a partir del próximo curso,a una escuela libre. Donde vivimos sólo hay unaposible, que mezcla de estilos, pero nos gusta. El caso es que a mi alrededor tengo mucha presión, porque todos me dicen que si al llegar los tres años no entra en un colegio al uso, luego a los seis años no podrá entrar en el colegio que nos guste porque ya no habrá plaza. Estoy furiosa con ello, pero no sé que hacer. Quiero regalarle a mi hijo sus primeros años de escuela respetuosa, pero no me gustaría que toda la primaria y la secundaria fueran un calvario. Yo no tuve muy buena suerte en el colegio chin los compañeros

    • Hola María, entiendo tu preocupación.

      Creo que es bueno decidir algo en lo que creáis y que os deje tranquilos, para cada familia seguro que el resultado de la decisión será bien distinto.

      Mi opinión personal es que los primeros años son importantes, aún les faltan palabras y herramientas emocionales así que es una etapa que vale la pena mimar. Es cierto que a los 7 aún son peques, pero ya es otra cosa, al menos se pueden entablar diálogos buenos y acompañar la vivencia de la mejor forma posible.

      El futuro no lo sabemos. Es posible que entre a los 6 años a la escuela que queréis, o que hayan abierto una nueva, o hayan cambiado la forma de educar en otra… lo que sí sabemos es lo que sucede ahora.

      Esta es solo mi opinión personal, lo que yo misma estoy haciendo con el peque. Pero como te digo, creo que vale la pena estar tranquilos con la decisión.

      Un abrazo guapa, Clara.

  15. Qué bonito sería poder elegir el tipo de educación que van a recibir tus hijos más fácilmente. Si ya se complica con niños “normales” no os lo imagináis con niños que tienen alguna diferencia… Todo muy bonito en las escuelas alternativas pero si son privadas te puedes encontrar lindezas como la que nos dijeron a nosotras en una waldorf: “no,no, aquí no podemos atender niños “así”(no le había dicho ni siquiera cual era la dificultad de mi hijo, sólo que tenía necesidades educativas especiales), no tenemos recursos.”
    Escuelas dónde los niños deciden libremente, tan libremente que no pueden necesitar ningún apoyo porque no se lo van a dar.
    Al menos en la escuela pública al explicar nuestro caso nos apoyan y nos dan opciones para nuestro pequeño.

    • Siento mucho esto que comentas Maria. Entiendo el mal trago que pasastéis y la sensación de injusticia. Por supuesto, todos los niños merecen la mejor educación y atención posible y, seguramente, los niños con necesidades especiales aún más. Muchos proyectos alternativos son pequeños y muy faltos de recursos en general, por eso creo que no hay que dejar de trabajar para que todas las escuelas públicas ofrezcan una educación respetuosa con las necesidades de la infancia, para que todos los niños tengan derecho a ella. Siento de verdad que os cerraran la puerta sin ni tan siquiera poder explicar vuestro caso, me has dejado pensando sobre el derecho de admisión, o no, en estos centros. Gracias por comentar, abrazo fuerte, Clara.

  16. Nosotros tenemos la suerte de que nuestro hijo pudiera entrar en una escuela de educación alternativa y, además, pública. Está en P3 y la tutora nos dijo en la reunión de febrero que probablemente se trataba de un niño con altas capacidades. Gracias a sus observaciones y a lo que nosotros ya intuíamos lo hemos llevado a un centro especializado para que le hagan los tests oportunos y puedan ayudarnos a nosotros como padres y a sus profesores actuales y futuros a que no se aburra en clase y se aisle, como parece que ya le está pasando. No sé como le hubiera ido en un colegio de enseñanza tradicional, pero creo que no se hubieran tomado tantas moléstias ni interés.

    • Me alegro Meritxell que hayan acompañado tan bien a vuestro hijo. Creo que los profesores implicados y tener los recursos necesarios son la clave para poder acompañar adecuadamente a cada niño. Para ello las ratios bajas de alumno y profesor son clave. Algo que espero termine generalizándose. Un abrazo guapa. Gracias por comentar. Clara.

  17. Hola, yo acabo de empezar con tu blog y ya hay muchas cosas que me gustan en tus consejos experiencias y recomendaciones. Mi niña tiene solo 13 meses pero ya desde que supe que estoy embarazada me preocupaba su educación. Yo tenía muy claro que los primeros 3 años de su vida quiero pasar con ella. Tenía muy claro como quería educarla y ayudar a su desarrollo emocional. Sabia que quería enseñarle la naturaleza, dejarla experimentar con el arte, con la música, con el libertad. Dejarla probar todo lo que le llama la atención, sea piedras, nieve, barro, mar, arena, animales todo lo que la rodea. Quiero viajar con ella en el mundo entero por que se que aprenderá mas del mundo viendo y experimentando diferentes realidades que sentada en el colé. De echo ni me gusta llamar antes de los 6 o 7 años colé. Prefería llamarlo como jardín infantil o algo parecido. Ya estoy buscando algún centro alternativo que compagina con mi ( nuestro ) forma de pensar de la educación y el desarrollo sano, sin estrés, sin cuadernos, sin libros de música o ingles. Sabemos que ella aprenderá de nosotros varias idiomas y no creo para nada en los libros de idiomas antes de los 9-10 años. Lo que necesitamos de un centro educativo es la libertad, y que se acompañe la interés de nuestra hija. Si no lo encontrare, me quedare con ella hasta que este obligada a escolarizarla.
    Se que cada vez más padres estamos buscando alternativas, y no entra en mi cabeza que como no se plantea el ministerio de educación hacer caso a los padres, pedagogos, profesionales, psicólogos cuando todos estamos gritando con voz alta, que lo que tenemos no funciona.

    • Me alegro guapa. Espero que podáis disfrutar mucho de la peque y ella de vosotros estos primeros años. Que disfrute explorando, jugando y conociendo mundo. Ya os plantearéis qué opciones educativas tenéis cuando llegue el momento, quizás encontráis algo ideal cerca de casa. Un abrazo, Clara

    • De eso va precisamente esta entrada! 😉 Mi opinión y vivencia personal es que aunque el cambio pueda ser más o menos duro… vale la pena. Un abrazo guapa, Clara

  18. Yo viví algo parecido aun en el sistema convencional, porque recuerdo que fui al colegio 2 anos antes de la primaria, o sea a la preprimaria y aunque uno pasa sentado en clases y siguiendo instrucciones, no es lo mismo que la primaria. Yo era la niña mas feliz en el colegio, sacaba malas calificaciones, en especial la primera parte del año puro regular me ponían, me costaba un montón todo, pero disfrutaba tanto de ir al colegio. Pero cuando llegue a la primaria el horario se extendía, había que llevar tareas a la casa y así recuerdo como de los primeros años en los que era feliz, los últimos ya no los soportaba más, manejaba mucha ansiedad por que no era muy buena alumna. Pase 13 años en el mismo centro escolar. Y claro que recuerdo muchas cosas lindas de allí, y la calidez de sus maestras, pero el cambio fue duro.

    Volviendo a tu pregunta quizás sea bueno que los niños menores a 5 años vallan al sistema alternativo pero que si los padres van a ponerlos en un centro de estudios convencionales pues que los manden digamos desde per-primaria a un lugar convencional. Para que sea mas fácil el proceso. Pero si pueden dejarlos en un sistema alternativo yo lo intentaría si fuera madre al menos hasta 6to primaria. Luego de eso lo revaluaría.

    • Gracias por comentar Voxita y compartir tu experiencia. Yo personalmente defiendo lo contrario. Aunque después haya que ir a un sistema convencional es mejor cuidar los primeros años de vida al máximo. Es una etapa sensible en la que los niños no pueden expresar todo lo que sucede en la guardería o en la escuela y esas angustias quedan grabadas dentro. En cambio, cuando ya tienen más edad pueden expresar lo que sienten, les podemos acompañar mejor, poner palabras… Por supuesto, lo ideal es ir siempre a una escuela respetuosa con las necesidades de la infancia, pero entre elegir sí ir solo unos o años o nunca… yo elegiría lo primero. Un abrazo!! Clara.

  19. Me encantan las escuelas de educación alternativa el problema es que su precio es bastante elevado y no todas las familias nos lo podemos permitir.

  20. Para nosotros, q El Niño fuera los tres primeros años a una escuela alternativa fue fantástico. No tenía continuidad, para más de 6 y el cambio resultó traumático para nosotros, a pesar de q el nuevo colegio era bastante flexible…
    No quería ir al colegio , decía q estaba harto de hacer “ditados” y fichas, q se aburría mucho y q la profe sólo le decía q escribía muy mal y que así iba a repetir! Una de las profesoras nos llegó a decir q esq El Niño era “muy feliz” y q siempre estaba moviéndose libre, q ella quería niños q se estuvieran quietos y callados!! Que estos niños de la escuela alternativa no sabían hacer nada! Q q clase de educación era esa!!

    Finalmente abrieron una continuidad para el método que hizo de tres a seis y, a partir de los siete está ahí. Ha sido como la noche y el día! A veces hasta se disgusta cuando no hay cole.

    Realmente la educación en este país merece un buen repaso en cuanto a métodos y valores…

    • Gracias por compartir tu historia Mirena. Toda la razón, se necesita una buena reforma. Sé que hay muchos profesores implicados que están en ello, esperemos que no tarde demasiado en verse los cambios. Y me alegro que tu peque pueda ir de nuevo a una escuela que le permitan moverse y ser un niño!! Abrazos, Clara.

  21. Holaaa:
    Me interesa saber ¿Por qué no se desarrolla este método en niveles de secundaria? y si ¿crees que se desarrollará con el tiempo y como?.
    Saludos.

    • Hola Agustín. Sí que hay métodos de enseñanza alternativa en secundaria. Por ejemplo, de los modelos más conocidos, hay escuelas Montessori y Waldorf que abarcan secundaria también. También hay otros institutos con métodos no convencionales y que funcionan muy bien. Sin embargo, es cierto que hay mucho más de la primera etapa. Por ejemplo, en etapa 0-6 que no es enseñanza obligatoria es más sencillo realizar cambios y propuestas distintas. Pero sí, creo que poco a poco veremos más cambios en las etapas siguientes, se están moviendo muchas cosas, poco a poco pero vamos avanzando. Un abrazo, Clara.

  22. Hola.
    Clara, me encanta, encanta, tu web. Ojalá la hubiera descubierto antes, ya que mi peke ya tiene 7 años, pero al menos a tiempo. Das muchísimas ideas de juego y ¡baratas!, me lo estoy pasando genial.
    En cuanto al tema de las escuelas “alternativas”. Poco a poco ya están abriéndose escuelas de este tipo en Primaria e incluso alguna también para Secundaria. En la web ludus.org, hay un listado de las que existen en España, y se va ampliando con el tiempo.
    Yo no llevé a mi hijo en la etapa infantil a este tipo de escuelas y me hubiera gustado muchísimo, pero no lo hice por desconocimiento. Ahora que está en segundo de primaria, me lo replanteo, porque no me gusta nada, nada, la educación que le están dando (es más rígida incluso que la que tuve yo), que creo que ya ha hecho más de 35 controles/exámenes (digo yo que para qué).
    Pero coincido con otra persona que ha comentado aquí: como tenga alguna necesidad educativa especial, la escuelas “alternativas” se suelen poner de perfil y no te los admiten arguyendo “falta de personal” para atenderlos debidamente. Que no digo que no haya algo de verdad. Mi hijo tiene déficit de atención y precisamente este tipo de educación (activa, más libre, etc) es la que le vendría bien, pero no le aceptan. Y me da miedo ocultarlo, porque al ser privadas, corres el riesgo de que cuando quieran pueden invitarte a irte (es así y es legal), cosa que no puede hacer la escuela pública ni la concertada.
    Y así se da la siguiente paradoja: la escuela tradicional, rígida, genera muchos trastornos de aprendizaje al enseñar a todos por igual, al mismo tiempo y de la misma forma. La pedagogía alternativa se adapta mejor al niño, a su ritmo y todos pueden desarrollarse perfectamente. Pero si tiene alguna dificultad de aprendizaje (tdah, dislexia, etc) pues no los aceptan (en general).

    Un saludo

    • Gracias Lourdes por comentar. ¿A qué tipo de escuelas alternativas te refieres? Me sorprende que no acepten niños con tdah, dislexia… Precisamente porque la forma de trabajar que tienen hacen que tales dificultades no sean un obstáculo. Por lo menos en los proyectos que yo he conocido ese no es ningún inconveniente. No sé si te refieres a escuelas alternativas más grandes o con pedagogías muy concretas… ¿Dónde no le aceptan? Podría ser interesante investigar un poquito más a fondo. Otra cuestión es niños con algunas dificultades muy complejas y que necesitan un adulto de apoyo al lado constantemente… Es cierto que eso en proyectos pequeños no se puede ofrecer porque no reciben subvención alguna y son muy deficitarios. Tener personal de refuerzo o apoyo podría suponer el cierre de la escuela por inviabilidad económica… Pero me refiere en los proyectos muy pequeños. También es cierto que las escuelas públicas están trabajando mucho y cambiando sus criterios pedagógicos, yo creo que hay excelentes opciones también en el sector público. Hablamos si necesitas cualquier cosa. Un abrazo, Clara.

  23. Hola Clara.
    Estoy cada vez más fascinada con la idea de una escuela libre para mi hija. Ella no ha podido entrar a una, en el lugar donde vivimos no hay esta opción, así que en si etapa preescolar ha tenido que estudiar bajo el sistema tradicional. Mi esperanza es que ella logre un cambio pero a la inversa del tuyo. Espero que la vida me dé las fuerzas y el destino me lleve a las personas adecuadas para lograr con mi esposo abrir una escuela libre. No somos pedagogos, pero él el biólogo y yo estoy en proceso de formación en una maestría en educación ambiental y nos entusiasma enormemente la idea de abrir un espacio. A veces entro en miedo por el hecho de saber que nuestra formación no obedece estrictamente a la pedagogía, pero sé que la especialización también debe surgir de la vida y experiencias de los individuos. Lo quiero para mi hija y para los hijos de mis seres queridos, para la ciudad donde crecí, para la sociedad que quiero ayudar a construir en el futuro.

  24. Me encanta el artículo,ahora a mí lo que me gustaria es poder pagar una escuela.libre para mis tres hijos,no me alcanzaría mi sueldo para pagarla. Es así de triste,mis hijos nompuedeo disfrutar de la educación que necesitan porque no puedo acceder a ella. Ojalá llegue el momento en el que sean más accesibles y que los maestros se formen con esta pedagogias para que nuestra sociedad de verdad mejore.

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