Parques infantiles: precintados, o no, deberían posibilitar el juego y la exploración

¿QUÉ SUCEDE CON NUESTROS PARQUES?

Llevo mucho tiempo pensando acerca de los parques. El hecho de que hayan estado cerrados todo este tiempo, con la crisis del Covid, de que se hayan precintado las estructuras de juego y, en ocasiones, incluso, todo el parque… El hecho de que parece que va a ser lo último que abra y se normalice…

Bares abiertos, negocios y comercios abiertos, todo abierto, vaya. Pero parques cerrados.

No me he pronunciado públicamente hasta el momento porque, de un lado, sentía que ya estaba todo dicho y, de otro, porque no soy científica e investigadora para valorar la idoneidad de esa medida y su efectividad.

Es tanta la información acerca del coronavirus y las distintas medidas a adoptar para protegerse… Que seguro que podría encontrar estudios y respaldos tanto al hecho de cerrar los parques como al hecho de mantenerlos abiertos. Paradojas de la sociedad de la información, jeje.

Pero ayer a la noche estaba estirada, a punto de dormirme, y pensaba en los parques cerrados. Entramos ya en tercera fase y siguen clausurados.

Mientras pensaba en la lógica de todo esto (o mejor dicho, lo ilógico) me vino una idea a la cabeza. Creo que se nos está escapando algo grande pensando en los parques. Estamos pensando en todas esas estructuras precintadas (en la mayoría de ocasiones con precinto policial, que también tiene su aquél), en que los niños no pueden jugar ahí…

Y se nos está escapando que si al precintar las estructuras de un parque ya no se puede hacer nada en él… Es porque el parque está mal diseñado.

Los parques no deberían ser un montón de estructuras colocadas para que los niños pasen de una a otra. Los parques deberían ser espacios de salud, de bienestar, de socialización y encuentro con otros… Y eso no se consigue (o no solamente) con estructuras de juego.

En nuestro país se perdió toda la cultura lúdica de juego al aire libre y creo que es momento de hacer esfuerzos por volver a crearla. Una cultura y una mirada que enriquezca el juego de los niños y que sea coherente y respetuosa con las necesidades de la infancia.

Las estructuras de juego pueden ser interesantes como punto de partida para el movimiento o para el encuentro con el otro, pero no pueden ser lo único que haya. De esa forma los niños no tienen autonomía y libertad para decidir a qué jugar, pues la estructura lo indica.

El niño tiene que poder tener una relación activa con el ambiente, decidiendo como relacionarse con el entorno. Hemos de ver al niño como un sujeto activo que decide qué quiere hacer y qué descubrir en un parque. Con un entorno rico que le permita experimentar.

ENTONCES, ¿QUÉ DEBERÍA HABER EN UN PARQUE?

Después de esta exposición a lo mejor te estás preguntando… ¿Pero si no hay estructuras… ¿Entonces que debería haber en un parque?

Pues muchas otras posibilidades de juego y socialización que no sean estructuras en sentido estricto.

Te paso a detallar algunos ejemplos que me parecen interesantes.

1. ARBUSTOS QUE CREAN TÚNELES, PASADIZOS Y ESCONDITES

Un parque bien diseñado debe incluir arbustos que ofrecen mucho juego de forma natural.

Son escondites espontáneos de los niños. A veces estos arbustos crean formas peculiares y crean arcos, pasadizos… Los niños los cruzan imaginando que traspasan una frontera, o que van a un mundo imaginario, o que entran en una casa… Los arbustos y sus formas son solo un estímulo y el niño le dará el significado que sea en función de su juego.

Niños que se esconden entre los arbustos. La fotografía fue tomada en el patio de la Escuela Infantil Municipal Xiquets i Xiquetes, de Valls. Sé que no es un parque, pero el parque que tengo enfrente, repleto de arbustos, está precintado en su totalidad y no puedo tomar la foto. 

2. SUELO DE ARENA ARENA O PIEDRECITA…

Los parques con suelo de arena y piedrecita dan mucho juego aunque las estructuras estén cerradas. Cada niño podría llevarse sus propios materiales y utensilios… Con agua y arena el juego y la diversión están asegurados.

Parque de l’Agulla, Manresa. Niños jugando en la arena, lejos de las estructuras.

Me acuerdo una vez que el fundador de la empresa de parques BDU, Jordi, me dijo… “Nosotros siempre intentamos hacer parques de esos que cuando los niños vuelven a casa y se quitan los zapatos… salga arena por todos lados”.

Y me encanta esa imagen. Zapatos llenos de arena, zapatos de niños que han corrido, disfrutado e interactuado con el entorno.

Por favor, no sufráis por ello. Si no queréis pasaros las tardes aspirando en casa… Podéis sacar la arena de los zapatos al marchar del parque o bien antes de entrar en casa. Que no os asuste la arena. No mancha, se quita fácilmente, se sacude y listo.

3. ÁRBOLES

Un parque con árboles (y si éstos son variados más aún) sigue ofreciendo juego e ideas a los niños.

Árboles que pueden treparse, árboles a los que se pueden anudar telas y crear cabañas, o toldos… Árboles para esconderse detrás si se juega al escondite… Y cualquier otra idea que se les ocurra.

Esta foto fue tomada en un parque que, además de las estructuras de juego, tiene esa gran arboleda. Fue idea de la propia niña el colgar así el aro y jugar a cruzarlo. 

4. PENDIENTES, DESNIVELES, DUNAS…

Los parques pueden incluir desniveles o pequeñas dunas que suponen retos motrices para los niños sin ser estructuras determinadas. Pendientes que estimulan a escalar, pequeñas dunas que pueden convertirse en juegos…

Parque de las olas, en Huesca. Un montón de dunas para jugar y correr. Imagen de Diariodelaltoaragon.es

En la imagen, un parque con pendiente y desniveles. Aunque precinten el tobogán… Los niños podrían seguir corriendo hacia arriba, resbalar hacia abajo…

PARQUES INFANTILES NATURALES Y CON DIVERSIDAD DE OPCIONES

No quiero extenderme mucho más. Voy a seguir hablando de parques en los próximos tiempos, jeje, así que aquí lo dejo por el momento.

Hoy solo quería reflejaros que los parques que contemplan el espacio como una totalidad de experiencias y que tienen en cuenta la naturaleza ofrecen mucho más que un rato de juego en una estructura.

Que aunque éstas se precinten… Sigue habiendo mucho por disfrutar. Que la naturaleza es beneficiosa y sanadora. Reduce el estrés (tan necesario ahora, después del confinamiento). Todos los parques deberían incluir naturaleza para que los niños puedan tener contacto con ella incluso en entornos urbanos.

Si un parque solo tiene estructuras de hierro o plástico y al precintarse no hay nada más que hacer ahí… Es que el parque está mal diseñado y no ofrece lo que realmente necesita la infancia, que es libertad y autonomía en el juego y cierta naturaleza como marco de desarrollo (digo “cierta naturaleza” porque entiendo que un entorno urbano no es un bosque, pero aún y así, podríamos procurar tener muchos más árboles y vegetación en nuestras ciudades).

Claro, podría clausurarse todo el parque al completo, no solo las estructuras. Ha sucedido en algunos pueblos y ciudades. Pero me parece una opción terrible. Que los niños solo puedan caminar por las aceras o bien reunirse en lugares cerrados con otros familiares y amigos. Es mucho mejor encontrarse al aire libre, en parques con naturaleza, en los que hay pluralidad de opciones para disfrutar, aunque estén cerrados los columpios o los toboganes.

Espero que no tengamos que ver nunca más todos nuestros parques precintados. Pero espero también que si en un futuro vuelve a suceder… nuestros parques sean lugares en los que, pese al precinto de las estructuras, aún haya mucho por hacer y jugar en ellos.

Un abrazo,

Clara

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4 comentarios sobre “Parques infantiles: precintados, o no, deberían posibilitar el juego y la exploración

    • Alba, muchas gracias. Me alegro que te haya gustado la filosofía del blog y espero seguir viéndote por aquí. Un abrazo, Clara.

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