La importancia de respetar el umbral de estimulación sensorial de cada niño

¿TODOS LOS NIÑOS ADORAN JUGAR CON MASAS SENSORIALES?

Desde que internet está al alcance de todos se pueden encontrar por la red múltiples propuestas de estimulación sensorial para los niños. De esa forma, millones de propuestas de masas sensoriales y otros juegos similares inundan Pinterest.

Toda esa cantidad de recetas tienen un lado positivo. Son ideas encaminadas a estimular el sentido del tacto de los niños, un sentido que puede perder fuerza frente a los sentidos de la vista y el tacto, en constante estimulación debido a la irrupción de las nuevas tecnologías en casa y en las aulas.

Sin embargo, el juego con masas sensoriales (plastilina, pasta de sal, etc.) no es acogido de forma igual por todos los niños. Los hay que de forma espontánea se abalanzan sobre esos materiales y les gusta incluso embadurnarse de arriba abajo con ellos y otros que son más temerosos y tienen un acercamiento “más prudente” o incluso los ignoran.

¿Qué provoca que cada niño tenga tan diferentes reacciones? A veces influye el entorno. Si constantemente hemos repetido a un niño “no te manches”, “cuidado con eso”, etc. Es posible que el niño, que siempre intenta complacer al adulto, se amolde a esas directrices y evite una relación plena con las experiencias sensoriales.

Pero he conocido muchos niños que son hermanos, cuidados y criados, por lo tanto, en el mismo entorno, y que tienen aproximaciones muy distintas a todas las propuestas sensoriales táctiles que se les ofrece.

Y eso sucede porque cada niño tiene un umbral de sensorialidad distinto. El hecho de que uno se zambulla en los charcos de barro y otro prefiera otro tipo de actividad no significa que ambos no estén obteniendo experiencias sensoriales. De hecho, cada uno está obteniendo la dosis de experimentación sensorial exacta que necesita.

CADA NIÑO TIENE UN UMBRAL DE SENSORIALIDAD DISTINTO

Todas las personas y todos los niños son únicos. Y eso significa que todos percibimos los estímulos externos de forma distinta. Nuestro cuerpo y nuestra cerebro interpreta el entorno y las sensaciones recibidas de forma diferente.

Y en esa percepción influyen distintos factores como nuestra personalidad, nuestros procesos emocionales, las experiencias previas que modulan el significado que damos a cada cosa, la cultura, el entorno, las motivaciones propias, etc. Es por eso que ante un mismo hecho o suceso las personas tenemos respuestas de lo más variadas.

Como cada niño va a percibir e interpretar de forma distinta las sensaciones que reciba de su entorno es importante respetarles y no forzarles a experimentar porque podríamos estar sobreestimulando a ese niño.

Cada pequeña personita es consciente de sus necesidades. Si no le apetece poner sus pies descalzos en el barro quizás es porque es demasiada estimulación sensorial para sí. Quizás su umbral de sensorialidad no tolere zambullirse de pleno en esa actividad y necesite algo más suave, por decirlo de alguna forma. Y todo está bien, todo es perfecto.

Las sensaciones en el propio cuerpo son muy íntimas y personales. No podemos forzar a ninguna criatura a sentir lo que su cuerpo de algún modo le indica como no adecuado, por más que sea algo que objetivamente veamos como positivo.

ENTONCES, ¿CÓMO FAVORECER EL SENTIDO DEL TACTO RESPETANDO A LOS NIÑOS?

1. Reducir el alcance de la tecnología

Ya lo he comentado con anterioridad, la irrupción de las nuevas tecnologías provocan que los sentidos de la vista y el oído estén constantemente funcionando. En cambio, absortos en las pantallas el sentido del tacto se ve claramente discriminado. Es por eso que debemos pensar el acceso de los niños a la tecnología y por cuánto tiempo, sobre todo en los más pequeños.

No debemos olvidar la importancia del sentido del tacto durante los primeros años. Al principio todo lo exploran con la boca, ejerciendo el sentido del tacto y el gusto. Y después aún cobra más protagonismo el tacto, todo es estudiado con sus manos una y otra vez. No les robemos esos impulsos naturales e innatos poniéndoles una pantalla delante todo el rato.

2. Favorecer distintos contextos y ambientes sensoriales ricos

Para que cada niño pueda tener experiencias sensoriales (táctiles) acorde a sus necesidades es importante que el entorno sea variado y accesible. Cada niño, entonces, podrá experimentar hasta dónde desee y necesite, sin necesidad de verse obligado a realizar una actividad concreta que quizás es demasiado para él (o demasiado poco, cada niño es un mundo).

Por eso siempre digo que la naturaleza es estupenda. En ella hay pluralidad de texturas (musgo, piedras, hierba, tierra, agua, resina, etc. etc.). Y cada niño va aproximarse a cada una de ellas de forma distinta, pero obteniendo la estimulación sensorial táctil que cada uno de ellos necesita.

Pronto os hablo de como favorecer contextos táctiles en el interior, que si no me quedará el artículo larguísimo, jeje.

3. La actitud del adulto: respetar, preguntar y no obligar

Es fundamental que el adulto respete la respuesta de cada niño ante distintos estímulos, sin obligar, y que sea capaz de ofrecer alternativas acordes a las necesidades de ese niño.

Para ello, es importante estar atentos y observar el interés de los pequeños en las distintas propuestas, de forma que puedan reconocerse indicadores de desagrado o ansiedad.

Ante la duda… lo mejor, al menos desde mi punto de vista, siempre es preguntar y no obligar.

Y ahora os lanzo una pregunta… ¿Cómo llevamos los adultos lo de “meter las manos en la masa” o andar descalzos por cualquier lugar? Porque a veces nos sorprendemos que haya niños que no quieran descalzarse o jugar con según que masa sensorial cuando nosotros tampoco lo hacemos o ponemos cara de “desagrado” al hacerlo. ¿Por qué entonces esperamos más de ellos?

Y hasta aquí todo lo que quería contaros en relación a este tema. Me apetecía mucho hablar de ello y dar mi visión. Hacer distintas propuestas de juegos sensoriales es estupendo siempre que podamos respetar a cada niño y su sentir.

Forzarles a aceptar alguna propuesta que les resulta desagradable puede suponer, quizás, sobreestimular el sistema de ese niño en concreto. Además, que me parece fundamental respetar la comodidad de los niños en su propio cuerpo, pudiendo decidir sobre las sensaciones que en él se producen y si están cómodos, o no, con ello.

En ese caso, si lo que queremos es estimular su sentido del tacto lo ideal es acercarnos al pequeño, conocerle, observar qué necesita y crear contextos en los que su necesidad individual sea posible.

Un abrazo,

Clara

 

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2 comentarios sobre “La importancia de respetar el umbral de estimulación sensorial de cada niño

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