El declive de la media hora de patio. Replanteando el tiempo de “recreo”.

Hablar de patios está de moda. Cada vez surgen más propuestas para transformar ese espacio en uno más plural, con mayor diversidad de posibilidades, más natural… Pero hay otra cuestión tanto o más importante que el espacio físico que ocupa el patio y es su tiempo, el tiempo de patio.

Actualmente en la mayoría de escuelas estamos frente a un espacio temporal de 30 minutos, que son vistos como una pausa necesaria a media mañana, un receso o un momento de desfogue.

En unas jornadas sobre las relaciones entre el “dentro” y el “afuera” de la escuela, en la Asociación de Maestros Rosa Sensat, Gino Ferri nos habló de la fragmentación del tiempo en la escuela. Cuando miras el horario o planning semanal te das cuenta que todo está parcelizado y el patio es… el tiempo de pausa entre las cosas importantes (de 9  a 11 lengua, de 11.30 a 12.30 ciencias y en medio… el tiempo de patio).

¿Pero de qué sirve hacer una gran inversión y reformar en el patio si solo se disfruta y vive media hora?

¿Para qué naturalizarlo y prepararlo para hacer en él aprendizajes significativos si el tiempo es tan corto que cuando un niño centra la atención en algo se acaba el tiempo y hay que cortar esa actividad?

Transformar el patio físicamente implica también transformar la concepción del tiempo e incluso el significado mismo de la palabra “patio”.

PERO… ¿QUÉ ES EL PATIO?

Como decía al principio, cuando hablamos de patio pensamos en dos cosas distintas.

De un lado, en el espacio material en el que transcurren las actividades del recreo.

De otro, en el tiempo que se dedica al “esparcimiento”. Pero si los niños pueden moverse, pueden aprender jugando y disfrutando… ¿necesitan un momento de desfogue?

¿Es posible que cambiando la forma de aprender en la escuela deban cambiar también los horarios diarios e incluso el concepto mismo de patio?

Estoy convencida de que sí. Hemos de dejar de ver el patio como el lugar de pausa a media mañana para verlo como un espacio muy importante que ofrece muchas posibilidades de aprendizaje, sobre todo cuando lo hemos cuidado tanto como los espacios interiores.

A mí me gusta especialmente la concepción del patio como un jardín, un jardín en el que los niños pueden aprender a través de sus sentidos y de forma vivencial. Esta es una nueva visión del patio muy interesante, no solo porque ofrece variedad de oportunidades y experiencias sino también porque permite aprender sobre el medio en el propio medio (para todos los que tengáis interés en ello os recomiendo visitar la web de El Nou Safareig, en la que encontraréis muchísima información al respecto).

EL NIÑO NECESITA TIEMPO PARA JUGAR Y DESCUBRIR

Durante años se desprestigió el juego (por ende también el patio, lugar por excelencia en el que se podía jugar) como una herramienta idónea para el desarrollo de los niños pero hoy sabemos lo importante que es para la infancia y no solo por todo lo que los niños descubren o evocan a través del juego, sino también por las posibilidades de interrelación con los otros. Si además este juego se da en el exterior y en un patio adecuado, en un jardín, obtendremos, además, todos los beneficios físicos y psíquicos de jugar en entornos al aire libre y naturales (puedes leer aquí algunos beneficios de jugar en la naturaleza).

Por eso, más que una media hora de patio debería haber un tiempo largo de juego y exploración libre. Un tiempo que no puede ser rígido, en el que el niño pueda moverse libremente, tanto dentro como fuera del edificio de la escuela. Digo que no puede ser rígido… porque los tiempos de los niños no lo son. ¿No sería preferible no cortar una actividad justo en el momento de mayor intensidad para el niño? Quizás esté haciendo un gran descubrimiento fuera, observando una fila de hormigas, analizando el transcurso del agua por el suelo tras una lluvia… ¿Es más urgente aprender la lección propuesta en el interior?

Los tres pequeños de la imagen estuvieron mucho tiempo así, examinando una cochinilla que se adentraba en la tierra. ¿No sería una pena romper ese momento apasionante porque ha sonado la campana?

Y esta idea funciona al revés también. Si los niños están muy concentrados en algo en el aula… ¿deben interrumpir esa concentración para salir a comer el bocadillo?

Lo que está claro, en todo caso, es que el tiempo al aire libre no puede reducirse únicamente a media hora. En ese lapso temporal entre ir al lavabo, desayunar y situarse en el exterior… casi hemos consumido la mitad de tiempo ya. ¿En los 15 minutos restante que juegos   y aprendizajes de valor pueden surgir?

NO ES FÁCIL… PERO ES POSIBLE

Por supuesto, todas estas ideas implican cambios profundos y complejos. Implica transgredir el concepto de clases magistrales (yo enseño/niños aprenden; adultos que saben/niños que no saben) y confiar en los pequeños, confiar en que por sí mismos pueden realizar aprendizajes significativos.

Si partes de la base de que aprender es divertido, de que los niños tienen interés real en descubrir cosas, de que jugando aprenden y mucho… las barreras entre materias, entre tiempo lectivo y de patio se diluyen.

Como nos dijo Mónica Guerra en las ya referidas jornadas, “hay que pensar más bien en la escuela como en un todo, con sus espacios interiores y sus espacios exteriores”, que están interrelacionados. El flujo de aprendizaje no se corta al traspasar el umbral de dentro hacia a fuera o a la inversa.

Este es un artículo con muchos interrogantes y sin respuestas concretas. Es así expresamente porque cada centro, cada escuela y cada comunidad educativa debe hacer su propio proceso. Porque hay una fuerte interrelación entre las bases pedagógicas de la escuela y la concepción del patio. Pero me parecía importante sacar a relucir este tema porque veo muchísimas escuelas con ganas de cambiar sus patios, me preguntáis muchas veces qué hacer, qué poner en él… y pienso… el diseño es muy importante, pero que se produzcan los cambios metodológicos y de horarios para aprovechar ese patio también.

Se pueden aprender a fuera muchas cosas, matemáticas, del medio, arte… podemos ver el espacio exterior de la escuela como una aula más, que merece importancia, que merece cuidado en su diseño y mantenimiento… Y así es, pero el patio-jardín de la escuela es más que una simple aula porque si está bien preparado ofrece semillas de curiosidad por todas sus esquinas, porque trae la vida y la naturaleza a la escuela e infinitas posibilidades de descubrimiento: eso no se puede reducir a 30 minutos diarios.

Un abrazo,

Clara

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4 comentarios sobre “El declive de la media hora de patio. Replanteando el tiempo de “recreo”.

  1. No estoy de acuerdo del todo. Los niños en ese tiempo también aprenden a relacionarse con los demás, a organizarse, a explorar el espacio…. Necesitan tiempo libre para hacer lo que quieran puesto que por la tarde ya no lo tienen como lo teníamos antes. Hay veces que te dicen que se aburren porque no tienen nada con lo que jugar y si tuvieran un jardín, también te dirían eso porque están acostumbrados a jugar con juguetes interactivos echando por.tierra el juego simbólico tan necesario para su desarrollo.
    El flexibilizar los.tiempos seria lo ideal pero con las condiciones que tenemos de ratio , exigencias de la LOMCE, etc. Es prácticamente imposible.
    Y el tema económico es otra piedra, si algunos edificios se están cayendo porque no hay presupuesto, menos habrá para hacer un jardín.
    La teoría es muy bonita pero ahora mismo me pared un poco utópica.

    • Hola Raquel, gracias por comentar. Precisamente lo que defiendo en el artículo es que los niños tengan tiempos más largos de juego y exploración libre. Sobre si se aburrirían o no… en mi opinión, un jardín es mucho más estimulante que un gran patio de cemento yermo, sin nada para hacer, a veces incluso sin sombras. Por supuesto, los cambios son lentos y deben ir acompañados de los oportunos cambios pedagógicos, pero confío que son posibles. Y creo que el espacio exterior de la escuela merece el mismo mimo que el interior. Un abrazo, Clara.

  2. Hola Clara!
    Muchas gracias por compartir tus ideas con todas y todos. Yo me identifico mucho con tu forma de escribir, tu forma de pensar. Estoy de acuerdo con que llevar el recreo a solo media hora crea una ruptura con las actividades que estan haciendo los ninos/as. Ademas, es poco respetuoso con los diferentes ritmos de cada nino/a. En la ninez la nocion de tiempo se va creando poco a poco y es dificil, frustante, romper un proceso que se empieza. Los ninos juegan, exploran, observan, se relacionan y lo hacen durante el tiempo que necesiten, y mientras mas libre mejor sera. Seria genial crear nuevas formas de consumo donde el tiempo sea variable. Consumir libertad, respeto a las necesidades de los ninos/as. Sin fracturar esos momentos de produccion, de creacion. Algo que me gusta mucho de tus articulos en general es la escucha, es tu respeto a la ninez, al medio ambiente y ese llamado a que todo es posible. Yo creo en ti y desde mi pedacito de tierra te APOYO!

    • Gracias guapa. ¡Cuánto aportas con ese comentario! Muy cierto que con media horita es difícil respetar el ritmo de cada niño. En realidad, para el que tarda tiempo en desplegarse apenas tiene recreo. Ojalá, sí, se ofrezca más tiempo de juego libre para todos los niños y niñas, en especial en las primeras etapas. Gracias por acompañarme Suchely. Un abrazo, Clara.

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