Cómo hacer PASTA DE SAL

UNA MASA MUY DIVERTIDA Y VERSÁTIL

La pasta de sal es sin duda alguna nuestra preferida. Se prepara con una rapidez increíble, no hace falta calentar agua, ni cocinar, ni dejar en reposo, ni nada de nada. Mezclar 3 simples ingredientes que siempre tenemos en la cocina y listo!

Pero es que además no caduca y se puede usar tanto como una plastilina como para crear figuras rígidas, ya que al secarse queda dura y bonita.

¿Veis porqué es mi preferida? Lo tiene todo, jeje.

Para que veáis cuánto dura si la barnizáis… aquí os enseño una figura que hice con esta masa cuando debería tener unos 10 años. Es una abuelita y se la regalé a mi Grootmama (abuela) de Holanda. La conservó ella hasta que se murió y ahora luce en casa de mis padres. Dos décadas después… ¡sigue perfecta!

ABUELITA

Bueno, que me pongo nostálgica, pasemos a la acción.

INGREDIENTES Y PREPARACIÓN

Para “fabricar” la masa nos hace falta:

  • 1 taza de sal
  • 1 taza y media de harina
  • agua

En casa cojemos un bol grande y mezclamos los ingredientes ahí dentro, para evitar manchar toda la cocina. Lo ideal es poner primero la sal y la harina e ir añadiendo agua poco a poco. Si nos pasamos de agua habrá que añadir más sal y harina para obtener la consistencia adecuada.

Pasta de sal amasando

¡Ya está lista!

Pasta de sal, hecha

Si os apetece que la pasta tenga algún color en concreto le podéis añadir colorante alimentario (poned el colorante al agua, no a la masa porque no quedará bien teñida). En casa vamos variando según el día. Si la queréis usar como plastilina queda más bonita con colores. Si la idea es hacer figuras… es mejor dejarla blanca, para después poderla pintar y barnizar.

Para que las creaciones duren muchísimo tiempo hay que dejar la pasta secar unas horas al aire libre e irla girando, para que se seque por igual por todos los lados. Después es recomendable hornear, para aseguraros que queda bien seca la masa. Poned el horno a 100 grados máximo e irla girando también. Si os pasáis con la temperatura del horno es posible que la masa se resquebraje.

En 15 minutos la sacáis del horno y cuando esté fría se puede pintar con acuarelas y barnizar.

IDEAS CON LA PASTA DE SAL

Lo mejor de esta masa es que es muy versátil. Se pueden hacer infinitud de proyectos. Depende de lo que le guste hacer a cada niño, su edad…

La mayoría de las veces Terrícola la usa como una plastilina.

En ocasiones, le añadimos un toque especial, como esta vez que le añadimos purpurina y le dejé un bol lleno de botones cerca. Acabó haciendo pizzas y pasteles, que después puso a hornear el mismo en su cocinita.

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Y se pueden hacer infinitud de creaciones rígidas. Figuras, adornos navideños o collares como este.

pintando collar

pasta de sal collar

NO CADUCA

Otra de las cosas que me encanta de esta masa es que no caduca ni se pasa, a diferencia de las plastilinas caseras que suelen pasarse/desintegrarse en una semana. Y es que la cantidad de sal que lleva actúa como conservante natural.

La única precaución que hay que tener es guardar la masa en un tupper bien tapada, ya que se seca con el contacto con el aire.

Si guardáis la masa fuera de la nevera es posible que suelte un poco de la misma agua que lleva. Sólo se tiene que volver a amasar y ya estará lista. 😉

Si optáis por guardarla en la nevera, que se conservará mejor, no os olvidéis sacarla un ratito antes de usarla porqué con el frío queda más dura. O podéis usarla al momento, a los niños les encantará la sensación de frío y con sus pequeñas manitas rápido darán calor a la masa.

Espero que vuestros peques disfruten con la pasta de sal. ¡Ya me enseñaréis sus creaciones!

Un abrazo,

Clara

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