Descubre los beneficios para los niños de ir descalzos y cómo favorecerlo en casa y en la escuela

Los beneficios de andar descalzo son muchísimos. De hecho, es lo natural y saludable para el pie.

Es probable que ya hayáis oído o leído sobre ello, pero en los últimos años la investigación está demostrando cada vez más que los beneficios no son solo físicos sino también cerebrales y cognitivos. Así que vale la pena prestar más atención a este tema, ¿verdad?

En este artículo me gustaría hacer un breve repaso a los múltiples beneficios de andar descalzo, pero sobre todo daros ideas para favorecer contextos y formas para que ello sea posible, tanto en casa como en la escuela, haciéndolo siempre desde el respeto a las propias decisiones del niño.

BENEFICIOS DE ANDAR DESCALZOS PARA LA INFANCIA

1. Ayuda a recuperar el equilibrio energético natural del cuerpo: Cuando nuestra piel toca directamente con las superficies naturales de la tierra, los electrones negativos de la tierra son absorbidos por nuestro cuerpo. Ello compensa la gran masa de electrones positivos que absorbemos a diario, debido a todas las conexiones eléctricas que nos rodean. Por lo tanto, ir descalzos sobre superficies naturales nos ayuda a recuperar nuestro equilibrio natural.

Si os interesa este tema teclear “grounding” en google y encontraréis mucha información.

2. Favorece el desarrollo cerebral óptimo: Los pies tienen muchísimas terminaciones nerviosas, de hecho, en los 8 primeros meses incluso tienen mayor sensibilidad táctil que las manos. Es por ello que jugar con los pies y favorecer que vayan descalzos permite la maduración del sistema nervioso, estimulando la mielinización de las dendritas y favoreciendo, en definitiva, el desarrollo intelectual.

Si os interesa el tema aquí os dejo enlace del estudio “Podología preventiva: niños descalzos igual a niños más inteligentes”, de Isabel Gentil García.

3. Estimula el sistema nervioso y desarrolla un sentido de conciencia corporal: Nuestros pies tienen un montón de terminaciones nerviosas y puntos de presión que transmiten información al cuerpo, permitiéndole al niño saber dónde está su cuerpo en el espacio y como moverse con su seguridad en él.

Cuando colocamos los zapatos a los niños se reduce la información sensorial que recibe el niño de su propio cuerpo y del entorno.

4. Fortalece las articulaciones y músculos y mejora la postura: ir descalzos ayuda a fortalecer las articulaciones y músculos de los pies, lo cual redunda en una mejor postura y equilibrio de los niños.

El hecho de recibir mucha información sobre el suelo a través de los pies hace que los niños no tengan que ir constantemente con la cabeza agachada y, por lo tanto, su postura es más adecuada durante mayor tiempo.

5. Desarrolla un andar saludable y previene lesiones: Si los pies están demasiado tiempo encerrados en zapatos inadecuados se impide el correcto desarrollo del pie y los dedos no pueden extenderse libremente. En cambio, ir descalzo fortalece los pies, la parte inferior de las piernas, los tobillos… Las rodillas se doblan más para amortiguar mejor cada paso… De esta forma el cuerpo es más ágil y menos propenso a lesiones.

6. Desarrolla los sentidos y favorece una mayor conexión con la naturaleza y el entorno: Ir descalzos ayuda a conocer mejor el entorno y ser más conscientes de él. ¿Cómo se siente el suelo? ¿Qué se nota al pisar hojas secas? ¿Y la tierna hierba? ¿Hay rocas suaves y agradables y otras que molestan? Ir descalzos activa todos los sentidos y hace que los niños estén atentos a las circunstancias del entorno, evaluándolo y adaptándose a él.

7. Propicia una conexión directa con el mundo natural

Caminar descalzo proporciona una conexión directa con el mundo natural que los niños están atravesando. Ello no solo despierta los sentidos, como veíamos en el apartado anterior, sino que promueve mayor afinidad por la naturaleza, la conexión con ella… Lo cual no solo es bueno para los pies de los pequeños sino también para su propia salud emocional.

SIN EMBARGO, LOS NIÑOS APENAS VAN DESCALZOS

Pese a tener este conocimiento, ¿Permitimos a los niños jugar descalzos? La realidad es que les facilitamos muy poco ese contacto directo con la tierra y otras superficies. Y, en cambio, en otras situaciones les forzamos a ello, como si después de ponerles zapatos a todas horas debieran estar todos entusiasmados descalzándose.

La clave de todo es favorecer contextos, situaciones y, a partir de ahí, respetar lo que el niño manifieste y decida libremente.

A lo largo de este artículo voy a tratar de explicar mi postura con un poco más de detalle.

¿POR QUÉ NO FORZARLES A IR DESCALZOS?

Hace un tiempo, después de un taller, una mamá me contó acerca de la escuela a la que llevaba a sus hijos y cómo era el patio. Me contó que en el arenero era obligatorio ir descalzo porque se quería favorecer, precisamente, esa sensorialidad. Entiendo que el fondo de esa norma tiene buena intención, pero la misma me genera muchas dudas. ¿Qué sucede con los niños que no quieren descalzarse? ¿Deben optar entre no jugar en el arenero o bien sentirse incómodos por tener que ir descalzos?

Imagen de la EBM Xiquets i xiquetes, de Valls

Cómo ya os conté en el artículo sobre respetar el sistema sensorial y táctil de los niños debemos respetar el umbral de sensorialidad que tiene cada niño. Forzarles para lo que no desean o no están preparados puede suponer la sobre estimulación de ese niño.

Hemos de pensar que cada pequeñín sabe qué necesita. Las sensaciones en el propio cuerpo son muy personales y deben respetarse y cuidarse. Así que me parece fundamental, como os decía, favorecer el contexto, la situación para que se descalcen, pero sin obligar ni establecerlo como norma.

¿Pero cómo favorecer esas situaciones en casa y en la escuela?

CÓMO FACILITAR QUE LOS NIÑOS VAYAN DESCALZOS EN LA ESCUELA

Poco después de que me hablaran de esta escuela en la que era obligatorio descalzarse en el arenero estaba hablando con Marta Secall, la directora de una preciosa escuela infantil municipal (0-3), la escuela Xiquets i Xiquetes de Valls, que tiene un espacio exterior increíble, un jardín muy bien pensado y cuidado. Y me contó que habían decidido hacer posible que los niños se descalzaran dentro y fuera de las “aulas”. Me pareció que su experiencia era muy interesante así que le pedí si quería compartirla con todos nosotros y esto es lo que nos ha contado:

La necesidad que tiene un niño o niña de quitarse los zapatos la hemos vivido siempre en la escuela. No es una situación nueva, sino una realidad. Es una demanda que nos hacen los niños y que los adultos no nos paramos a escuchar. ¿Quizás porque no sabemos cómo organizar el espacio dónde dejar los zapatos? ¿Por el medio a las familias? ¿Por el trabajo que puede suponer controlar a los niños y niñas que van descalzos?

Pero esa realidad sigue viva en la escuela: los niños y niñas nos piden quitarse los zapatos. Así que como equipo decidimos responder a esa demanda. ¿Cómo?

1. Transmitiendo esa necesidad de ir descalzos a las familias: hablamos con la familia de cada niño que nos pide quitarse los zapatos e ir descalzo por las aulas, el jardín… Lo hacemos de forma individualizada y con naturalidad, porque así es el hecho, ir descalzo es muy natural.

2. Planteamos una nueva organización: A partir de la respuesta de las familias, que es muy buena, solo hace falta una buena organización del equipo, tener pensado y preparado el espacio para que los niños puedan ponerse y quitarse cómodamente los calcetines y zapatos y un espacio dónde colocarlos (cajas, cestas, estanterías…).

En la imagen de arriba podéis ver dónde colocan los niños sus calcetines y en la de abajo como está preparado el rincón para descalzarse y dejar los zapatos en el cesto. Ambas fotografías son de la EBM Xiquets i xiquetes, de Valls.

3. Trabajamos en una nueva mirada: Como equipo, no nos quedamos solo con la decisión que hemos tomado junto a las familias o con la organización que implica, sino que nos detenemos ante los niños con una nueva mirada. Nuevas preguntas, nuevas situaciones de juego, de desplazamientos…

La conclusión tras muchos días observando es que para nosotros el hecho de que los niños vayan descalzos no es una MODA sino una NECESIDAD. Una necesidad que no todos los niños y niñas tienen. Muchos se quitaban los calcetines y los zapatos por imitación, por ser una situación nueva, pero cuando todo se normalizó, de forma natural vimos como no a todos los niños les gusta ir descalzos, que no todos se sienten cómodos sin zapatos.

Este es un momento más de la vida cotidiana, de respeto, dónde ellos deciden si quieren ir, o no, descalzos.

Como veis en la imagen de la EBM Xiquets i Xiquetes de Valls, algunos van descalzos y otros con zapatos. Cada niño decide libremente lo que siente mejor para sí mismo.

CÓMO FAVORECER QUE LOS NIÑOS VAYAN DESCALZOS EN CASA O CON LAS FAMILIAS

De la mano de Marta hemos podido ver cómo es posible facilitar en la escuela que los niños se descalcen, si quieren, y cómo favorecer y respetar…

¿Cómo podemos acompañar esa necesidad desde las familias?

1. Empezar por el interior del hogar. Muchísimos niños se descalzan solo entrar en casa. De hecho, suele ser una “lucha” de muchas familias conseguir que se pongan zapatillas… Nosotros en invierno lo probamos hasta que nos dimos cuenta de que, para él, era muy incómodo ponerse algo en los pies, así que optamos por tener calcetines gruesecitos y antideslizantes los meses de más frío y ya está.

2. Descalzarse progresivamente en el exterior: Para los niños que no están acostumbrados a ir descalzos al aire libre podéis proponer una nueva actividad de vez en cuando para realizar descalzos. Por supuesto, como intento transmitir a lo largo de todo el artículo… siempre respetando sus decisiones.

Pero a veces, por ejemplo, les cuesta trepar un árbol y ni caemos que el calzado lo dificulta muchísimo. Esto me lo enseño mi Estrella preferida, que siempre se descalzaba (y sigue haciéndolo) para trepar un árbol. Y la verdad es que poder ayudarse de todas las articulaciones del pie ayuda un montón para escalar y encaramarse a los árboles.

Otras propuestas sencillas… caminar descalzos por la arena (muchas veces veo niños con sandalias en el mar…), por el césped… Si no quieren no pasa nada, está bien. Lleva un tiempo acostumbrarse a nuevas sensaciones… y también fortalecer el pie y la piel que lo protege.

No hay prisa ni obligaciones, se trata solamente de favorecer ocasiones y contextos.

3. Animarse a descubrir nuevas texturas. Vivimos en un mundo tan pavimentado (y con parques tan recauchutados) que a veces no es fácil encontrar pluralidad de texturas que pisar… Pero todo es buscarlas o crearlas. En algunos parques nórdicos hay lo que llaman caminos sensoriales, que son recorridos o caminos en los que ir probando con los pies distintos materiales naturales.

Es una idea que puede proponerse también en casa o en la escuela, sin necesidad de hacer obras, ofreciendo los materiales en contenedores variados, como en la imagen de abajo.

4. Respetar sus sensaciones y decisiones y empezar predicando con el ejemplo

Y ya para terminar, quiero volver a insistir en respetar las decisiones de los pequeños y las sensaciones que tienen sin olvidar que la mejor forma de transmitir y “enseñar” a los niños es predicando con el ejemplo. ¿Nos descalzamos nosotros? ¿Lo disfrutamos?

¿PONEMOS EL MUNDO BAJO SUS PIES?

Caminar con los pies desnudos conlleva grandes beneficios para la salud a largo plazo, como os he comentado al principio. Sin embargo, muchos niños no necesitan saber de esos beneficios ni estudios para ser conscientes que ir descalzos es mucho mejor. Lo hacen instintivamente, por placer, porque ven que son más ágiles sin ellos… Permitámosles esa experiencia tan gratificante y hagamos posible que todos, quieran quitarse los zapatos o no, se sientan respetados en sus decisiones.

Estoy convencida que si salimos a menudo a entornos dónde ir descalzo sea posible… antes que tarde la mayoría de los niños descubrirán que sentir el mundo bajo sus pies es una sensación inigualable y que les ayuda en el despliegue de sus habilidades.

Un abrazo,

Clara

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12 comentarios sobre “Descubre los beneficios para los niños de ir descalzos y cómo favorecerlo en casa y en la escuela

  1. Hola.

    Precioso artículo. Desde que nació mi hijo ha sido una lucha constante “contra el mundo”, o desde antes porque ya me habían regalado zapatos para él cuando estaba embarazada. Siempre he sido de la opinión de dejarlo descalzo o con calcetines antideslizantes. Sus primeros zapatos se los puse cuando quiso bajarse al suelo a caminar estando fuera de casa (el invierno inglés no anima a caminar por ahí sin calzado :D) De todos modos creo que el calzado surge en nuestra historia como protección y como tal lo uso. En casa no hace falta salvo en contadas ocasiones pero fuera de casa lo veo esencial. Incluso por la playa tengo que bajar el volumen de esa vocecilla interior que me grita ¡peligro! pero solo soy capaz de hacerlo ahí; en el monte, en el parque…no puedo. En fin, para eso tenemos las cajas sensoriales aunque de momento no les hace mucho caso.

    Un saludo

    • Gracias Sandra. Claro, los zapatos están para proteger el pie cuando es necesario. Es nuestro caso, cuando estamos al aire libre y el peque se descalza observamos dónde estamos. Si el suelo no es adecuado porque hay cristales o lo que sea le explicamos que en ese caso es mejor cuidar bien los pies y dejar los zapatos puestos. Pero en muchas parques limpios o en la montaña se descalza y nunca hemos tenido problema. Un abrazo, Clara.

  2. Hola!
    Me ha encantado el artículo.
    Soy profe y en mi cole vamos descalzos todo el día. Algunas de las familias no lo ven claro (por más que les explico los beneficios) sobre todo porque dicen que se van a resfriar o coger enfermedades… ¿Alguna recomendación o artículo para enviarles? Este ya se lo he mandado 😉
    Muchas gracias!!!

  3. Hola
    Este siempre ha sido un tema de contradiccion en mi, Cuba-Francia. En Cuba siempre se juega descalzo, y en Francia siempre siento frio en los pies. La parte en que hablas de animarse a descubrir nuevas texturas…me parece un gran paso que debo dar para permitirme romper esa barrera de que aqui en Francia hay que cubrirse los pies. Gracias Clara

    • Gracias Suchely. Podéis aprovechar las épocas de más calor para probar a descalzaros más o en los espacios interiores (con calcetines si tenéis frío), etc. Y cuando no es posible ir sin zapatos porque hay que protegerse del frío o de posibles daños… intentar buscar los zapatos lo más flexibles posibles y que permitan un buen movimiento del pie. De todos modos… muchas veces los niños no pasan nada de frío con tanta actividad que realizan! Un abrazo, Clara.

  4. Me encanta el artículo. Yo siempre he sido de andar descalza, sin embargo, ahora con la edad me pongo zapatillas (incluso en casa!), porque se me quedaba el pie frío, o ya no me gustaba las texturas… qué cosas!! voy a ver si retomo a los viejos hábitos.
    por cierto. No funciona las suscripciones? (es que no me llegan nunca), así que voy entrando por aquí de vez en cuando

  5. Maravilloso!! Me he dado cuenta de q nos habíamos equivocado obligando a nuestra pequeña a ponerse las zapatillas de estar en casa…. A ella Le encanta ir descalza! Así es q a partir de ahora… Gracias!!

  6. Si un niño quiso siempre estar descalzo y nunca se lo permitieron en casa ni en la calle. Puede tener algo de malo, resentimiento quizás?

    • Hola Benjamín, esa es una pregunta muy personal. Habría que ver el contexto, al niño… Pero ir descalzo es muy sano, así que os animo a probarlo y a disfrutar de la experiencia. Y en suelos más peligrosos, calzarse, por supuesto. En casa si es por el frío usar calcetines bien gruesos puede ser una opción. Saludos, Clara.

  7. Me ha encantado. La verdad es que yo vivo en entorno rural y mi hijo de tres años siempre está descalzo (y vivir en el Caribe también ayuda!), tiene un montón de zapatos pero no los usa más de cinco minutos, ni siquiera en la ciudad consigo que los lleve mucho rato… pero es increíble su pisada, su firmeza y su rapidez entre las piedras, para seguirle debo ponerme zapatos yo!!! Creo que salvo casos de contaminación o mucho frío en realidad ellos saben perfectamente cómo caminar en cada contexto cuando están acostumbrados y no hay prácticamente riesgos…

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