¿Por qué los niños transforman los objetos en materiales de juego?

¿QUÉ MOTIVA A UN NIÑO A TRANSFORMAR UN OBJETO?

Una de las cosas que más me fascina cuando observo el juego de los niños es la capacidad que tienen de transformar los objetos cotidianos en infinidad de otras cosas. Muchas veces ni tan siquiera son materiales concretos sino trozos de papel, cartón, cosas que nosotros vamos a tirar…

¿Qué es lo que los lleva a hacer ese proceso? ¿Cómo se inspiran a partir de un objeto?

Lo cierto es que basta muy poquito para realizar esa conexión. A veces la forma del material, su tamaño, su color… es bastante para asociar el material con alguna otra idea y objeto y transformarlo en su mente en aquello que necesitan para su juego.

Ese es un proceso que a los adultos a menudo nos cuesta hacer y que incluso en ocasiones desalentamos a los niños para que no lo hagan… ¿Por qué cómo pueden imaginarse que una caja es un coche? ¿Cómo pueden transformar un tapón de corcho en un muñequito? ¿Será absurdo que vean en una piedra un teléfono?

 Semicírculo de Mamielo transformado en un coche

Y en todos esos ejemplos me estoy refiriendo a imaginar que el material es otra cosa, sin más, sin ningún proceso de customización del objeto (sin pintarle una cara, o añadirle unas ruedas, etc.).

EL PENSAMIENTO DIVERGENTE

Ese proceso se da gracias al pensamiento divergente. Los niños no siempre piensan de forma lógica y secuencial (primero esto, luego aquello otro…) sino que en su mente explotan multitud de ideas, multitud de soluciones posibles a cada circunstancia, multitud de usos para cada cosa.

Esa forma de actuar e inspirarse debería ser protegida y respetada pues es una cualidad extraordinaria para encontrar múltiples respuestas a las situaciones de la vida, para favorecer la creatividad… Y además no choca o es contraria a un pensamiento más lógico y analítico. Se puede pasar de la explosión de ideas a la organización de las mismas, priorizando aquellas que serán más exitosas.

Y para que toda esta riqueza se desarrolle y sea visible… primero la observamos en el juego de los niños. Transformando objetos sin parar, imaginando que son múltiples cosas distintas… A veces incluso se valen de su propio cuerpo para recrear escenas y escenarios (gesticulando con las manos, el cuerpo).

Y todo esto que parece un juego… lo es, eso y mucho más. Cuando la mente está pensando alternativas, nuevos usos, distintas posibilidades creativas ante un mismo material… está trabajando el pensamiento divergente y generando nuevos caminos neuronales.

Si respetamos esa forma de pensar de los niños observaremos como serán hábiles buscando alternativas y distintas soluciones a lo que el día a día y la vida les va enfrentando.

Terrícola usó un taburete, cojines, un colchón y el balancín de Mamielo para crear unas montañas. Él era un alpinista que cruzaba de un lado al otro, bien escalando, bien deslizándose por la pendiente… No sabéis lo que disfrutó con esa creación que salió al 100% de su imaginación. ¡Y observad que lleva hasta la mochila de excursionista!

BENEFICIOS DEL JUEGO SIMBÓLICO PURO Y LA TRANSFORMACIÓN DE OBJETOS

AUTONOMÍA

La capacidad de transformación del objeto es señal de creatividad e inteligencia, al servicio de la autonomía (Beatriz Trueba).

¿Qué se quiere decir con eso? Que el niño da nuevas funciones a los objetos en función de sus necesidades e intereses y ello está al servicio de la autonomía en la medida en que el niño, abasteciéndose de lo que tiene a su alcance, satisface sus necesidades (en este caso de juego pero bien podríamos pensar en otros escenarios).

Transformando los objetos el niño es más autónomo, no ha de pedirnos cada objeto literal que necesita para recrear sus escenarios, sino que lo hace por sí mismo.

Ese es un factor de autonomía, ligado, por supuesto, a otros aspectos como la creatividad o la imaginación.

Terrícola tocando un piano eléctrico. Usó el balancín de Mamielo de base, colocó los cojines encima, a modo de teclas, y el cojín central un altavoz.

MAYOR CONTROL SOBRE EL CONTENIDO DEL JUEGO

Cuando los niños transforman los objetos para convertirlos en aquello que necesitan no solo están siendo más autónomos sino también ejerciendo mayor control sobre su juego, tanto en los intereses elegidos como en el detalle del juego.

Cuando los niños pueden transformar los materiales de su entorno se alejan de las imposiciones adultas que no solo se reflejan en distintas órdenes o sugerencias de juego sino también a través de los juguetes ofrecidos.

De esa forma, podemos decir que la transformación de los objetos posibilita un juego mucho más libre.

MAYOR EXPRESIÓN DE LA VIDA INTERIOR Y ANTERIOR DEL NIÑO

A más transformables son los materiales que rodean el niño mejor puede éste expresar su vida interior y sus experiencias previas (a ese juego quiero decir). Porque los niños, seguro os habréis fijado, que unas horas o unos días después de alguna vivencia que les haya impactado tienden a reproducirlo en el juego.

Es muy común que los juguetes cotidianos no se adecuen exactamente a aquello que el niño necesita digerir y reproducir en el juego. Y para ello se sirve de cualquier material a su alcance que le permite reflejar y digerir la experiencia que sea.

De esta forma, la transformación del objeto posibilita el plasmar e integrar la vivencia que necesita ser digerida.

Hace poco hicimos obras y vino un lampista a hacer unos cambios eléctricos en casa. Al cabo de pocos días el peque nos monta esta central… Las perchas eran alargos e interruptores, los hilos de trapillo los cables, el balancín la central y fuente de energía dónde todo iba enchufado.

Para ilustraros todo esto os estoy mostrando algunas imágenes con un mismo material, el balancín de Mamielo, para que podáis observar cómo transforman objetos una y otra vez, según sus necesidades.

El balancín (o semicírculo) es un material que me enamoró en cuanto lo vi y hace mucho que queríamos probarlo en casa. Hace ahora ya un tiempo que nos llegó y yo pensaba que su uso principal sería el balanceo, deslizarse por el puente si se coloca de forma invertida o reptar por él… En todo caso, actividades relacionadas con el movimiento, la coordinación y el equilibrio.

Para mí sorpresa… tras un par de días de usarlo para trepar o balancearse… el balancín ha sido una estructura que ha dado muchísimo juego, nunca mejor dicho, mucho más allá de su uso más obvio.

Observar la de veces que se ha transformado en distintas cosas (coche, central eléctrica, montañas, una tienda…) es lo que me ha llevado a detenerme un poco más en todos estos aspectos sobre la transformación de objetos.

Balancín en movimiento

¿TODOS LOS NIÑOS REALIZAN ESA TRANSFORMACIÓN DE LOS OBJETOS?

Lo primero de todo que hay que decir es que depende de la edad.

Muchas veces cuando doy talleres de juego las mamás y papás me cuentan angustiados que sus hijos no hacen este juego simbólico puro de transformación de las cosas… Y siempre pregunto la edad, porque los más pequeños antes que hacer este paso están en un juego muy literal o imitativo. No son capaces de dar nuevo significado a las cosas y lo que hacen es imitarnos al 100%.

Por eso, es recomendable que en los primeros años tengan a su alcance materiales que les recuerden fácilmente a la vida de su entorno. Una escombra, una fregona, frutas, primeras ollitas, herramientas, coches, etc.

Me estoy refiriendo a una etapa muy temprana, sobre todo hasta los 2 años, incluso 3.

A partir de los 3 empiezan a poder hacer esa abstracción de forma mucho más habitual y empiezan a dar distintos significados a los elementos de su entorno. Por supuesto, antes de esa edad lo hacen de vez en cuando, con algunas cosas, progresivamente…

Y cabe recordar que cada niño es un mundo y los hay que lo hacen antes, otros después, otros con mayor frecuencia… Pero más o menos yo observo que a los 3 empiezan a hacerlo de forma habitual y a los 4 ya están inmersos de pleno en ese proceso.

Semicírculo de Mamielo transformándose en un mostrador. Y si os fijáis… lo que tiene en la mano es una madera a la que colocó un taco de madera (la antena) y usa siempre a modo de teléfono.

¿SE PUEDE FAVORECER ESE RECURSO?

Desde mi propio sentir y experiencia no es necesario andar animando a los niños a transformar las cosas en el juego. Suele ser un proceso que se da espontáneo cuando los niños están en ese nivel madurativo.

Así que como madres y padres no hemos de estar “ejemplificando” cómo hacerlo sino procurar que tengan a su alcance materiales suficientemente abiertos e inconcretos para que ellos, inspirados en algún detalle del objeto, se pongan a imaginar y transformar.

Los juguetes clásicos y muy definidos son unidireccionales, suelen marcar el juego. En cambio, cuando tienen a su alcance multitud de materiales no estructurados pueden tener un juego más a fin con sus intereses y deseos y también desarrollar la generación de nuevas ideas y propuestas nada convencionales, observándose así creaciones extraordinarias. Merece la pena, ¿verdad?

He querido ilustrar este artículo con el semicírculo de Mamielo por la variedad de juego que da pero también porque generalmente pensamos en elementos no estructurados de tamaño mucho más pequeño, pero la realidad es que elementos grandes como el balancín, una tabla de madera, un taburete, una silla… pueden dar muchísimo juego también y prestarse a ser transformados una y otra vez, según necesite el niño.

Os animo a permitir que los niños usen cuánto tengan a su alcance para dar rienda suelta a su juego.

Un abrazo,

Clara

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3 comentarios sobre “¿Por qué los niños transforman los objetos en materiales de juego?

  1. Hola Clara!
    Gracias, te he extranado, mas aun en estos dias en que mi nino anda creando con ramitas de arboles hermosas piezas. Yo maravillada y orgullosa de la creatividad. Y es verdad que algunas personas nos dan por fuera de moda. La verdad es que si a jugar con ramitas le llaman estar fuera de moda, entonces asumo que me encanta estar asi!!
    Gracias por compartir tus escritos, siempre nos inspira muchisimo!!

    • Gracias Suchely! Sí… he estado desaparecida… pero empleando muy bien el tiempo con mi preciosa bebita. En setiembre volveré con fuerza y más regularidad. Y bueno… sobre los juegos pasados de moda… que digan lo que quieran! Si el niño disfruta… qué más se puede pedir. En general, los juegos de antes eran estupendos, ojalá nos dejemos un poco de tanta tecnología y recurramos más a ellos. Un abrazo, Clara.

  2. Tengo un hijo de 8 años que avisa todos los días cuando se va a “jugar” …
    Su juego consiste en hacer ruidos con la boca(tipo explociones) y mover (o aletear) las manos, sin usar nada más. Lo hace desde los 3 años.
    No sé porqué lo hace…

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